Vengo de pasar el fin de semana en Roma. Esta era la tercera vez que viajaba a la antigua capital del imperio del Cesar y el objetivo no era otro que conquistarla batiendo mi maca personal en 'la maratona', Road Race Gold Label desde el año pasado por la IAAF y, por tanto, una de las más importantes del calendario internacional. Para esta edición contaba con más de 15000 participantes llegados de 82 países distintos, pero por desgracia para mi, esta vez no he podido disfrutar de un gran espectáculo deportivo como este al encontrarme todavía en período de recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles.
Aunque al principio llegué a plantearme si realmente valía la pena hacer este viaje, con los vuelos ya comprados, la entrada pagada para el partido de rugby que enfrentaba a Italia y Escocia y que decidía cual de las dos selecciones se llevaría la cuchara de madera en esta edición del 6 naciones, y la salida al rescate de Isabella después que misteriosamente me quedara sin albergue a pocos días de partir, con todo esto, decidí aprovechar la ocasión y escaparme un par de días de las fallas...
Ahora ya estoy en casa y puedo decir que el viaje ha valido la pena: he visto cómo la selección italiana de rugby vencía en su decisivo partido en un estadio olímpico donde no cabía ni un alma, me he reencontrado con mi amiga Isabella, compañera en su día en el Camino de Santiago e insuperable anfitriona durante este fin de semana, he refrescado los recuerdos de u
na ciudad-museo espectacular en la que un paseo por sus calles representa un paseo por uno de los períodos más importantes de la historia, y por si quedaba alguna duda, esta mañana, como un espectador más desde detrás de la barrera, he reforzado mi idea de correr algún año la maratón de Roma, con un recorrido espectacular que ha dejado impresionadas incluso a mis amigas romanas.
Esta vez ha sido solamente un 'vini e vidi', pero volveré en el futuro para poder terminar este famoso refrán...
Domingo, 18 de Marzo de 2012