Si en mi anterior entrada, que escribí la misma mañana antes de coger el primero de los vuelos de regreso a Valencia, comentaba que sería casi un milagro poder llegar a la cena de Navidad, hoy puedo decir que se vuelven a hacer realidad mis deseos, pues el viaje ha terminado, tal como estaba programado, sin ninguna sorpresa inesperada. ¿Qué más se puede pedir? Podría haber sido yo una de las tantas personas que se han quedado sin la posibilidad de llegar a sus hogares en estas fechas tan especiales, pero por la razón que sea, esta vez tenía que estar a mi hora en mi destino final.
La incertidumbre ha hecho todavía más especial mi llegada a Valencia, ya que hace tan solo dos días las esperanzas de poder estar en casa la noche del 24 de Diciembre eran prácticamente nulas, y sin embargo, hoy puedo dar las gracias a Dios que he completado mi soñada aventura alrededor del mundo con los más pequeños de los inconvenientes y la más grande de las satisfacciones.
Me siento una persona muy afortunada, porque soy de esos que suelen hacer de sus sueños una realidad. La gente me suele decir que para embarcarse en un gran proyecto como este se necesita mucho dinero. Yo no digo que no haga falta tener unos buenos ahorros para poder llevarlo adelante, pero lo que y
o creo que es más importante todavía es tener mucha ilusión y hacer todo lo posible, todo lo que esté en las manos de uno, para vivirlo de la especial manera que se debe vivir un sueño. Así es como ha sido mi viaje, y seguramente sea por eso por lo que ha ido tan bien, porque tanta ilusión invertida en un proyecto que he tardado años en ir moldeando ‘solo’ necesitaba ir acompañada de la estrella que siempre he tenido a mi lado para que haya terminado de la forma que lo ha hecho.Después de una experiencia inolvidable, de más de 50.000km repartidos entre doce aviones, siete autobuses y un crucero, cuarenta y dos días después, vuelvo de nuevo a casa cargado con una pesada mochila llena de mil y una increíbles historias de la mayor de las aventuras que se me ha ocurrido jamás.
Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace
que la vida sea interesante (F. Coelho, El Alquimista)
Viernes, 24 Diciembre 2010


















