Lituania, la gran desconocida


Después de pasar un par de días en Varsovia, una ciudad no demasiado atractiva para mi gusto en la que de lo poco que puedo destacar es el restaurado centro histórico, llegaba de la mano de Ginvile a su tierra, la gran desconocida de este viaje, ya que a diferencia de los destinos anteriores, esta vez llegaba sin mapas, sin información previa, sin ninguna referencia que me diera alguna pista de lo que aqui me iba a encontrar, pues iba a ser mi compañera de aventuras la que iba a llevar a voz cantante en su país.

Cerca de cinco días han sido los que he estado en Lituania, cinco días que han dado para mucho. He tenido la oportunidad conocer Kaunas, que según leí en una guía local, cuenta con un curioso dato, ya que se trata de una de las ciudades con mayor porcentaje de personas de nacionalidad local del país de todas las repúblicas bálticas, pues tiene más lituanos que Vilnius y más lituanos que letones hay en Riga y que estonios en Tallin. Además, hemos tenido la suerte de tener la metereología de nuestro lado cuando más lo necesitábamos para hacer con toda la tranquilidad las excursiones que Ginvile tenía planificadas, como la visita a Vilnius, también llamada la Jerusalén del Norte por la amalgama de culturas y religiones que conviven en la capital del país, o la ciudad y el Parque Nacional Histórico de Trakai, región con innumerables lagos e islas en la que destaca como atracción principal el Castillo medieval que mandó construir el Gran Duque y heroe nacional Gediminas allá por el año 1320.



Con mi entrada en Lietuvas, recuperaba la tranquilidad que encontré al principio de mi viaje en Eslovenia y que se había perdido especialmente en Varsovia, una caótica capital de un país que se encuentra a escasos dos meses de albergar una Eurocopa de fútbol. Pero no solo eso, sino que además también recuperaba mi 'feeling' con el apetito y la comida después que la tarta de queso húngara me destrozara el estómago hace una semana y me dejara dos días sin poder pegar bocado. De esta manera, he podido entrar en contacto con la cultura lituana a través del paladar con deliciosos platos locales como cepelinai, troškinys o kibinas, así como algunas de las comidas caseras que tanto Ginvile como su compañera de apartamento Grita prepararon en casa y que no estaban menos ricas que las de los restaurantes.


Y bueno, después de pasearme por media docena de países durante dos semanas, en Lituania pongo la hebilla al segundo cinturón de Europa con el final de una nueva gran aventura que, a diferencia de mis últimos viajes, esta vez ha contado con la compañía de una persona con la que tengo una conexión especial y con la que me encantaría seguir compartiendo muchas más experiencias como esta...

Martes, 17 de Abril de 2012

Yo a Buda y tu a Pest


La última vez que había visto a Ginvile eran finales de Enero; ella ponía punto y final a su erasmus en Valencia y yo practicamente cumplía un mes desde mi rotura del tendón de Aquiles. Hace unos días nos volvíamos a encontrar, pero ni en España ni en Lituania, sino en Hungría; sin muletas ni botas ortopédicas, sino sobre dos piernas y con zapatillas...


En un principio, la idea era no vernos hasta llegar a Kaunas, pero en un arrebato viajero, acordamos encontrarnos en Budapest, y ya desde aquí ir juntos hasta su país. De esta manera, mi viaje daba un gran giro, ya que por una parte pasaba de la soledad a la compañía, y por otra parte, pasaba de pequeñas capitales que podía visitar sin problemas en una jornada, como Ljubljana o Zagreb, a una de las grandes metrópolis centroeuropeas, para la que hemos necesitado tres días completos 'non stop' para visitar sus principales atracciones, que no son pocas, pues buena parte del centro histórico de Budapest es Patrimonio Mundial de la UNESCO, como el Monte Gellert, el Palacio Real o el Bastión de los Pescadores en la accidentada Buda, el Parlamento, la Basílica de San Esteban o la Plaza de los Héroes en Pest, donde se concentra la mayor parte de la población, así como los distintos puentes que cruzan el Danubio y que unen estas dos antiguas ciudades. La capital húngara es espectacular, especialmente cuando cae la noche y todas estas monumentales atracciones están iluminadas, un panorama que dudo mucho se pueda comparar en alguna otra ciudad del mundo.




Con todo esto, se puede entender que la oferta cultural de Budapest casi no tenga límites, pero ni Ginvile ni yo somo partidarios de encerrarnos en museos, iglesias o castillos, sino que tenemos nuestro propio punto de vista de la cultura, y en esta ocasión pensamos que no había mejor forma de experimentarla que formando parte del estilo de vida húngaro en distintos ambientes, como por ejemplo a través de la vida nocturna en Szimpla Kert, uno de los más famosos ruin bars de la ciudad, un pic-nic en la Isla Margarita, una relajante tarde en las aguas termales de los Baños Széchenyi, o unas horas en el Mercado Central, donde este medio día hemos degustado el plato húngaro por excelencia: el goulash.


Todavía con el estómago lleno y con un montón de buenas sensaciones, nos vamos a la estación de Keleti para continuar esta aventura en el Sparnight, en el que pasaremos la noche y con el que llegaremos mañana por la mañana a Varsovia.


Martes, 10 de Abril de 2012

Croacia de secano

Mi segunda parada de esta aventura me lleva hasta Zagreb. No era este mi primer viaje a Croacia, pero se puede decir que la ultima vez que estuve aqui vi otro pais distinto, pues era verano y mis dias los pase en las costas que bana el Mar Adriatico.

La verdad es que no esperaba gran cosa de la capital croata, ya que los foros y guias que habia consultado hablaban de una ciudad sin demasiado encanto, con pocas cosas que ver, y por tanto, un destino que no valia la pena incluir en la agenda. Aun asi, cuando estaba planificando este viaje, pense muy acertadamente que era una buena oportunidad para dejarme caer por aqui, ya que he quedado muy positivamente sorprendido con esta ciudad.



Supongo que cuando a alguien se le pregunta por Croacia, el primer pensamiento sera la playa y la fiesta de ciudades como Dubrovnik, Split o Zadar, pero por suerte este pais es mucho mas que una costa que disfrutar en los meses de verano, y asi ha sido como he encontrado en Zagreb una ciudad fascinante, con muchas cosas que ver, tanto en Gornji grad (la ciudad alta), en la que se pueden encontrar interesantes atracciones como el mercado Dolac con sus caracteristicos paraguas rojos, o la plaza de San Marcos y su bonita iglesia, como en Donji grad (la ciudad baja), con un bonito paseo desde la plaza del rey Tomislav hasta la plaza de Ban Josip Jelacic, centro de la ciudad y sitio de emplazamiento de las ferias y mercados mas importantes de Zagreb.

De esta manera, y al igual que me paso con Ljubljana, al contrario de la opinion general, vuelvo a quedar mas que satisfecho en esta segunda parada a traves de todos mis sentidos, pues no solo me llevo el recuerdo de una bonita ciudad a traves de la vista, sino tambien a traves de las papilas gustativas, pues como buen amante de lo que considero una de las partes mas importantes de la cultura, vamos, la gastronomia, en Zagreb he tenido la suerte de encontrame por casualidad con Mimice, una de las mejores y mas antiguas freidurias de la ciudad, en donde dos generosas raciones de ribice y lignje me han dejado el organismo preparado para el resto de mi caminata.


...y hasta aqui la antigua Yugoslavia. A partir de manana, en Budapest, mi proximo destino, si no hay ningun contratiempo inesperado, se espera que llegue la compania...


Viernes, 6 de Abril de 2012

Una ciudad a 60 pulsaciones por minuto

Cuando alguien que todavía no haya estado en Ljubljana lea esta entrada, puede que piense que esta es una ciudad sin ambiente o que sus habitantes están descafeinados, pero nada de eso... Cuando digo que se trata de una ciudad con las pulsaciones bajas, me estoy refiriendo a la tranquilidad generalizada de su gente, sin prisas ni discusiones absurdas por la calle, sin gente gritando por todas partes, sin hacer falta vestirse de gala para ir a la universidad o a dar una vuelta, y con una correctísima educacion vial a la que no estoy para nada acostumbrado... En fin, que me he encontrado muy bien aqui, y se que mi hermano también lo estaría, porque es un ambiente muy de su estilo, muy de ´relax´, como suele decir.


Ljubljana en si es una ciudad pequena, con un centro histórico practicamente cerrado al trafico y una gran cantidad de cafeterias y restaurantes que llevan a sus gentes a lanzarse a la calle independientemente del tiempo que haga, ya que en Eslovenia la metereologia es tan cambiante que en una guia de viajes local la definia de la siguiente forma: ''Slovenian weather is like David Beckham's hairstyle, always changing and always unpredictable''.


Se puede decir que en una manana he paseado por todos sus rincones más importantes: los famosos puetes que pasan sobre el Ljubljanica, el Castillo, el parque Tivoli, la zona de las universidades... El resto del dia lo he dedicado a gozarmelo a mi manera, es decir, frente a una estupenda comida bosnia llamada 'sarajevski čevapčiči', la búsqueda del souvenir bueno, bonito y barato que llevar a casa, así como buena parte de la tarde bajo un agradable sol centroeuropeo, en Presernov Trg, viendo 'navegar' a la gente de aqui para alla, y escribiendo estas lineas antes de volver al hostal, pues manana hay que madrugar para continuar mi viaje hacia otro de los paises de la antigua Yugoslavia: Croacia.


Jueves, 5 de Abril de 2012

El segundo cinturón de Europa

Una vez más me encuentro a las puertas de una nueva aventura, un gran viaje que me va a llevar a recorrer buena parte de los países de lo que he llamado "El segundo cinturón de Europa", desde Eslovenia hasta Lituania. En el camino pasaré por algunas capitales europeas que todavía me faltan en mi agenda personal, como Ljubljana, Zagreb, Budapest o Varsovia, además de Kaunas, última parada de mi viaje.

Hace unos meses, mientras compraba los vuelos, con una pesada escayola en la pierna derecha y un tendón de Aquiles recién operado, nos sabía en qué condiciones iba a llegar a este momento en que ya solo faltan algunas horas para coger el avión, pero todo ha ido incluso mejor de lo previsto y estoy preparado para afrontar sin riesgo ni peligro este viaje.

A día de hoy puedo decir que he hecho todo lo que ha estado en mis manos para la puesta a punto de esta aventura. Ahora, como siempre, solo necesito que la suerte esté de mi lado para que los detalles que no puedo controlar también jueguen su papel para hacer de esta una nueva experiencia inolvidable...


Miércoles, 4 de Abril de 2012