Ultimas pinceladas al pais multicolor

Últimos días en Sudáfrica... Definitivamente, este país me ha atrapado. He aprovechado al máximo mis días en Ciudad del Cabo y he tenido la suerte de recibir el cariño de muchas de las personas con las que he compartido mi tiempo en este maravilloso país.

Me he organizado bastante bien el tiempo, pues a falta de tres días para mi partida, ya había hecho todo lo que tenía en mente: subir Table Mountain y Lyon's Head, conocer la historia de Robben Island en primera persona, y vivir una auténtica aventura africana en una inolvidable excursión por la Península del Cabo. Además, he tenido la suerte de encontrarme sin saberlo en medio de un partido de la selección, y de reencontrarme con el deporte después de un período de descanso. Más no se puede pedir.

Mis últimos días en Ciudad del Cabo no han sido menos provechosos que los anteriores, ya que mientras todo este tiempo he llevado las cosas bastante planificadas, durante estos tres últimos días he dejado paso a la espontaneidad, a verlas venir y a cogerlas al vuelo. Si el martes pude ver de lejos las playas de la ciudad desde Table Mountain, en estos últimos días las he disfrutado como un niño que va al mar por primera vez en su vida. Pensado y hecho, el miércoles después de clase fuimos a Clifton Beach a pasar la tarde, y el viernes disfrutamos de una fantástica mañana de fútbol y voley en la playa de Camps Bay.

Después que el miércoles me saliera mal la jugada de ir a comer a Marco's African Place, el jueves lo dediqué para comprar algunos detalles y, sobretodo, a degustar algunas de las más exóticas carnes de Sudáfrica en uno de los restaurantes más populares de la ciudad: Mama Afrika. La comida del jueves iba a a ser totalmente distinta a lo habitual, pues esta vez el menu no era arroz con pollo o pollo con arroz, sino un grill mixto con carne de cocodrilo, avestruz, springbok y kudú, acompañado de dos clases de arroz con diferentes salsas que le daban un sabor totalmente nuevo para mi paladar. Estaba todo estupendo, pero si tengo que elegir, me quedo con la brocheta de cocodrilo y la salchicha de springbok y avestruz. Así, a través de mis papilas gustativas, me voy del continente africano con un poco de su cultura en cada uno de mis cinco sentidos.

Estoy muy contento porque he sabido exprimir al máximo mi tiempo en Ciudad del Cabo, pero también un poco triste por los amigos que hoy se quedan atrás. Las buenas amistades nunca caen en el olvido, pero en un viaje como este, el camino tiene que seguir, y el próximo destino es Australia.

Sabado, 27 Noviembre 2010

A gift to the Earth

A gift to the Earth, un regalo para la Tierra; asi calificó Nelson Mandela la Table Mountain en 1998 durante el día mundial del medio ambiente, después de declararla Parque Nacional de Sudáfrica y Patrimonio de la Humanidad.

Table Mountain es el símbolo de Ciudad del Cabo, una importante atracción turística y un paraiso para escaladores y amantes de la montaña y la naturaleza. Se alza sobre una altura de 1086m sobre el nivel del mar, y se puede llegar a su techo usando el teleférico, que toma pasajeros desde la estación inferior en la carretera Trafelberg, aproximadamente a 302 m sobre el nivel del mar, o en un bonito trekking para el que, según el grado de dificultad del camino escogido, se necesita emplear más o menos tiempo.

Hoy he ido preparado a clase, con la ropa apropiada y los víveres necesarios para subir la emblemática montaña de Ciudad del Cabo. Normalmente tengo clase de 9 a 12:30, con una pausa de media hora a las 10:30, pero hoy me he saltado la segunda clase para coger con tiempo la excursión que me había programado. La mañana y los pronósticos metereológicos hacían prever un día fantástico, y así ha sido en toda la ciudad excepto en Table Mountain, pues parece ser que hoy al demonio y al pirata Van Hunks les ha dado por hacer una de sus competiciones para ver quien fuma más, ya que, según cuenta la leyenda, las nubes que cubren la cima de la montaña y que caen sobre su ladera formando el llamado 'mantel de la mesa', se deben a este extraño concurso.

Me habían recomendado que no fuera solo, que podía ser peligroso, pero he decidido arriesgar un poco y confiar en que más gente se lanzaría hoy a llegar a lo alto de Table Mountain por la ruta que, según había leido, era la más sencilla y popular: Platteklip Gorge, a través de una prominente garganta que empieza en la segunda mitad de la ascensión de la montaña principal, y que fue el camino tomado por el navengante portugués António de Saldanha en el primer ascenso registrado en la montaña en 1503. Si esta era una ruta tan popular entre los locales y turistas, no debería tener problemas para estar acompañado de más gente, y efectivamente así ha sido, pues nadamás llegar al inicio del trail, a unos 300 metros había un grupo que habría iniciado la marcha unos cinco minutos antes. He hecho la ascensión con el grupo hasta que se ha complicado el terreno, pues entre ellos había personas mayores que tenían que hacer un descanso cada cierto tiempo. Yo estaba tranquilo por seguir adelante solo, ya que más arriba se veían muchas más personas disfrutando de un día de deporte en la montaña, y si me pasaba algo, por detrás venía el grupo con el que había compartido buena parte del camino.

Una pareja de excursionistas que estaban de vuelta hacia abajo me avisaban que me quedaban unos 50 metros para llegar al paraíso, a las vistas más espectaculares de mi vida, con Ciudad del Cabo, Table Bay y Robben Island hacia el norte, y el litoral Atlántico con las hermosas playas de arena blanca y aguas azul turquesa de Clifton y Camps Bay hacia el oeste y el sur; nunca en mi vida he visto una combinación igual de mar y montaña. Ha sido increible la sensación de estar allá arriba frente a un panorama de ensueño, sobretodo porque esas fantásticas vistas han sido la recompensa a un esfuerzo y una ilusión.

Martes, 23 Noviembre 2010

El largo camino hacia la libertad

Hoy en día Sudáfrica es un país muy cosmopolita donde conviven las influencias y las tradiciones europeas y africanas, pero ha tenido una historia llena de conflictos, opresión y apartheid: los portugueses descubrieron Sudáfrica, fue colonizada por los ingleses y más tarde utilizada como centro industrial por los holandeses, obtuvo la independencia en 1910 cuando solo se reconocían los derechos de las personas de raza blanca, en 1948 se impusieron las leyes del apartheid, que desaparecieron 46 años más tarde, en 1994, con la celebración de las primeras elecciones plurirraciales en el país, siendo elegido cabeza de gobierno el Congreso Nacional Africano, y su lider el carismámito Nelson Mandela.

Ciudad del Cabo jugó un papel clave en la historia de Sudafrica durante el período del apartheid y en la vida de Madiba (nombre del clan de Mandela con el que se le solía reconocer como muestra de respeto por sus antepasados tribales), pues fue aquí donde pasó 27 de sus años en prisión, repartidos entre Robben Island, Pollsmoor y Victor Vester.

Soy de las personas que pueden decir que hacen de muchas de sus lecturas una realidad, ya que si hace un mes, mientras leía la autobiofrafía de Mandela (El largo camino hacia la libertad) imaginaba como podía ser su vida en una isla-prisión, hoy he tenido la oportunidad de estar en la que fue su 'casa' y la del resto de líderes políticos del Congreso Nacional Africano durante 18 largos años de sufrimiento, aislamiento, valor y lucha contra el apartheid, un fenómeno de segregación racial impuesto y dirigido por la raza blanca, basado en la discriminación política, económica y social de las distintas etnias que conviven en Sudáfrica.

El viaje en barco hasta la isla me ha permitido ver Ciudad del Cabo desde una perspectiva que hasta el momento solo había visto en fotografías, con unas increibles vistas de Table Mountain, Lyon's Head, Green Point, Sea Point y el resto de la costa de la capital de la Provincia Occidental del Cabo. Una vez hemos llegado a Robben Island, un autobús nos ha conducido en un tour alrededor de la isla encabezados por un guía de esos que, como suelo decir yo en algunos casos, utilizaba la 'técnica disney' para ir explicando cada una de las anécdotas de la isla con la habilidad de ir introduciendo a cada uno de los visitantes según su nacionalidad en sus diferentes historias. Creo que una cosa igual solo la he visto en mi vida en una obra de Moncho Borrajo, capaz de hacer un show distinto en función de la gente que va a sus espectáculos.


Cuando hemos terminado el tour en autobus, un expresidiario político nos ha llevado en una visita guiada a pie por las instalaciones que en su día ocuparon Mandela y el resto de sus colegas, concretamente la sección B, destinada a los líderes de las diferentes organizaciones políticas. Una vez más, la realidad ha ido más allá de la imaginación, y si uno se puede hacer una idea a través de libros o películas del lugar en el que durante tantos años Mandela y el resto de presos políticos fueron sometidos a trabajos forzosos bajo unas miserables condiciones de vida, estar en el lugar escuchando la historia de boca una persona que estuvo encerrada siete años en la isla, es algo que deja la piel de gallina.

Cuatro horas y media después de salir del Nelson Mandela Bay hemos llegado de nuevo al muelle de Waterfront con una nueva e inolvidable experiencia más que recordar en este viaje.

The journey's never long when freedom's the destination

Lunes, 22 Noviembre 2010

Wamkelekile i Afrika

Con el primer dia del único fin de semana en Sudafrica llega la gran aventura en este país alrededor de la Península del Cabo, una excursión en la que no ha faltado de nada: lluvia, viento, sol, naturaleza, vida salvaje, deporte...

En la primera parte de la mañana, según el itinerario previsto, hemos estado en Hout Bay, desde donde hemos cogido un barco que nos ha llevado en un breve pero intenso viaje hasta Duiker Island, la isla de las focas, y desde aquí y bajo un fuerte aguacero, nos hemos desplazado hasta Simon's Town, para la visita que más ilusión me hacía de la excursión, pues finalmente, después de tanto tiempo, iba a ver con mis propios ojos los pingüinos sudafricanos. Hemos tenido suerte que la lluvia hasta Simon's Town solo nos ha cogido por la carretera, ya que mientras hemos estado en Boulder's Beach el cielo nos ha dado un respiro durante una media hora, tiempo suficiente para disfrutar de los andares y las costumbres de estos simpaticos animalitos en su hábitat natural.


Yo estaba emocionado después de haber visto cumplido uno de mis sueños, y casi podría decir que ya estaba pagado con el tour que habíamos hecho hasta el momento; pero aquí no terminaba el día, ni mucho menos. Muy a mi pesar, hemos dejado atrás Boulder's Beach, bordeando la costa de False Bay y observando con detenimiento el océano por si divisábamos alguna ballena (estamos en la temporada buena para verlas y nos encontrábamos en una zona de avistamiento, pero no ha habido suerte), para dirigirnos hacia la Reserva Natural del Cabo de Buena Esperanza, un mundo nuevo para mi en el que se combinaban de una manera especial la naturaleza y la vida salvaje en un paraje de ensueño. Llegaba el momento de entrar en contacto directo con todo lo que teníamos a nuestro alrededor, pues íbamos a recorrer el parque hasta el Cabo de Buena Esperanza en bicicleta, en un recorrido espectacular de alrededor de unos 15 kilómetros en los que hemos tenido la oportunidad de pedalear junto a grupos de avestruces, y compartir carretera con algunos babuinos que si bien a nosotros no nos ímpedían el paso, estaban provocando un gran embotellamiento de coches y autobuses que no podían continuar su marcha. No dejo de hablar de los babuinos (baboos, como dicen aqui), ya que en la parada tecnica, mientras estábamos comiendo tranquilamente, reponiendo la energía gastada y cogiendo nuevas fuerzas para lo que estaba por venir, hemos visto que de repente la gente se apresuraba a recoger todo lo que tenía sobre las mesas y a salir corriendo hacia un lugar seguro... ¿Pero que pasa? Me preguntaba yo... ¡¡Que vienen los babuinos!! Yo me moría de risa con el panorama, porque estábamos huyendo no de atracadores, asesinos ni nada parecido, sino que estábamos escapando de unos monos, pero es bien sabido que los babuinos se caractrizan por tener muy mal genio, especialmente cuando se trata de comida; hay que tener mucha precaución con ellos.

Con la barriga llena y la fantástica sensación de haber llegado al punto situado más al sudoeste del continente africano en bicicleta, hemos cambiado los pedales por las piernas para iniciar lo que iba a convertirse en la gran caminata del día, desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Cape Point, desde donde es posible divisar el punto en el que se encuentran los océanos Atlántico e Índico. El paseo hasta el faro ha sido increible, y aunque parezca extraño, me alegro que hayamos estado acompañados por una ligera lluvia, pues casi que prefiero un clima un tanto más fresco que caluroso para las más de dos horas de trekking sobre acantilados y playas de ensueño.

Esto es algo que no se me olvidara jamás en la vida; yo creía que íbamos a hacer una bonita excursión, pero lo de hoy ha superado con muchisimas creces la expectativas que tenía de un viaje que nos ha tenido entretenidos casi nueve horas desde que nos han recogido esta mañana. Una inolvidable excursión al más puro estilo africano.

Sábado, 19 Noviembre 2010

Bafana Bafana

Hace hoy justo dos semanas estaba en Mestalla con mi hermano en el partido de Champions League que enfrentaba al Valencia con el Glasgow Rangers. Quince días después vuelvo a ver futbol en directo, esta vez en uno de los estadios más espectaculares del pasado mundial de futbol 2010: el Green Point Stadium.

Coincidiendo con el calendario FIFA en el día en que en Lisboa Portugal estaba a punto de repasar a España en un amistoso desde el que se intentaría apoyar la candidatura conjunta de los dos países para el mundial de fútbol del 2018, a poco más de una hora para dar comienzo este partido, yo estaba rodeado de 'vuvucelas' para asistir al Nelson Mandela Challenge, que iba a enfrentar a los bafana bafana contra la seleccion de los Estados Unidos de Ámérica.

He estado bastantes veces en un estadio de fútbol, no solo en España sino también en otros países, pero el ambiente que se respiraba hoy en Ciudad del Cabo no lo había visto nunca en mi vida: los sudafricanos cantaban y bailaban perfectas coreografías desde mucho antes del pitido inicial; no cabía ni un alma en el estadio. El juego en si ha sido bastante malo, con muy pocas ocasiones y un único gol que por desgracia para los locales y para la fiesta post-partido, lo marcó la selección estadounidense en el minuto 86.

Entrada para ver el fútbol, 11€; manguitos con la bandera de Sudáfrica, 2'3€; una par de cervezas antes de entrar al estadio, 3€; llevar aqui cuatro días y sin saberlo encontrarte con todo esto no tiene precio...

Miercoles, 17 Noviembre 2010

Sudáfrica respira deporte

Después de una pausa de dos semanas desde el Home de Ferro, he vuelto al deporte en una pequeña rutina casi diaria que me está ayudando, por una parte, a aprovechar al máximo las horas del día, y por otra parte, a ir recuperando poco a poco el estado de forma perdido durante este tiempo de descanso.

Tan solo a dos minutos de mi residencia, la Winstonia Residence, se encuentra el kilométrico paseo marítimo de Ciudad del Cabo (Sea Point Prommenade) donde cada amanecer comparten escenario cientos de personas para sus ejercicios matutinos. La banda sonora de Rocky que llevo en el movil como despertador me saca de la cama prácticamente cada mañana a las 6:15h para correr un poco antes de desayunar e ir a clase. La verdad es que el primer día no creía que iba a encontrar tanta gente haciendo deporte a las horas que eran, pero aquí se lleva un ritmo de vida distinto; todo se hace antes que en España: la gente se suele despertar muy temprano para hacer ejercicio, hay horario británico para la comida (12:30h) y la cena (18:00h), las tiendas suelen cerrar sobre las 18:00h, la gente deja de verse con tanta frecuencia por las calles alejadas del centro de la ciudad una vez se ha puesto el sol (19:30h)... Yo me he adaptado perfectamente a este nuevo ritmo de vida, y no solo eso, sino que además me gusta.

No solo estoy ejercitando las piernas... Aunque el gorro y las gafas de natación eran algo que me había traido por si acaso, pues no pensaba nadar en un mar que no conocía y que además se encuentra a una nada agradable temperatura de 15ºC, resulta que ya les estoy dando uso, pues a unos cinco minutos a pie desde mi residencia y justo al lado del Océano Atlántico, hay una piscina olímpica al descubierto que por tan solo 15RD (1,6€ aproximadamente) permite darte un magnífico baño bajo el intenso sol africano, esta vez con una temperatura más agradable de unos 25ºC.

Son solo tres los días que llevo en África, pero es el tiempo suficiente como para darse cuenta que esta es una ciudad en la que se respira deporte desde la salida hasta la puesta del sol.

Martes, 16 Noviembre 2010

La aventura ha comenzado

Es muy bonito decir que uno va a embarcarse en un gran viaje como este, pero hay que pelear mucho y dedicarle mucho tiempo para conseguir que todo esté en orden antes de la partida.

La idea de dar la vuelta al mundo se me ocurrió hace unos cuatro años. Este proyecto empezó a tomar forma en noviembre de 2009, y, tras ir moldeándolo poco a poco durante mucho tiempo, comenzó a ser una realidad a partir del mes de junio de este año, cuando dí el paso de comprar el round the world flight para unas fechas concretas que ya no se podían cambiar y hacia unos destinos fijos de los que ya no me podía escapar. A partir de entonces, la idea fue ir encajando las piezas que tenía en mente para confeccionar un puzzle casi perfecto en el que quedaran solo algunos pequeños flecos por cerrar. Sobre el papel, el viaje está más que estudiado y solo falta que el destino esté de mi parte para que todo vaya bien...

Ahora ya no hay marcha atrás; estoy metido de lleno en mi sueño. Ayer por la mañana salía de casa hecho un flan, pues no podía creer que después de tanto tanto tiempo estuviera dando realmente los primeros pasos de mi aventura en solitario alrededor del mundo. Hoy escribo estas líneas desde mi habíación de la 103 de la Regent Street de Ciudad del Cabo, después de más de 30 horas de viaje y con más de 11000km en el cuerpo.

A partir de mañana empieza el primer día completo de las dos semanas que me esperan por delante en Sudáfrica...



Domingo, 14 Noviembre 2010