"Into the Wild" es el título de la película de un chico que decide alejarse de la sociedad para vivir su aventura personal en la Alaska más salvaje. Nosotros no hemos sido tan radicales como Alexander Supertramp; hemos dejado atrás la vida en la ciudad, pero solo durante tres días, tres fantásticos días en el que a día de hoy se ha convertido en mi destino preferido de Lituania.
Nuestro viaje nos llevaba a algo más de 200 kilómetros al noroeste de Kaunas: Neringa, el municipio más pequeño del país, que comprende 52 de los 98 kilómetros del istmo de Curlandia (los 46 restantes pertenecen a la región rusa de Kaliningrado), y que se encuentra situado junto a la ciudad portuaria de Klaipeda, desde la que solo se puede acceder con ferry para vehículos o pasajeros.
Gran parte del istmo está cubierto por bosques y dunas de arena, algunas de las dunas de deriva más altas de Europa, entre las que destaca por encima de todas Parndzio kopa, la duna Parnidis, con sus 52 metros de altura y sus fantásticas vistas en 360º del lago de Curlandia, la frontera con el óblast de Kaliningrado, el Mar Báltico y Nida, el pueblo pesquero más importante de Neringa, adonde llegamos con bicicletas que gracias a los contactos de Ginvile habíamos alquilado a un precio de risa. Otra de las atracciones naturales de este bonito destino son las 'dunas muertas' del parque nacional Kuršių Nerija, que alcanzamos a pie a través de una espectacular ruta alternativa llena de contrastes junto a las orillas de Kuršių nerija desde Pervalka, nuestro campamento base durante estos días.
Ya que somos una pareja aventurera e innovadora, después de visitar Nida, Ginvile, la artífice de este viaje y de cada una de las aventuras del mismo, tuvo la brillante idea de no repetir camino para volver a Pervalka, sino llegar hasta el lado del Báltico y tomar una vez más una ruta alternativa que seguramente encontraríamos... Eso es lo que ambos pensábamos, pero estábamos equivocados... ¿Y ahora qué? ¿Y por qué no ir por la playa? Una idea loca iba detrás de otra... Nunca en mi vida había ido en bicicleta por la playa, era una experiencia nueva para mi, sobretodo porque en Valencia por ejemplo es bastante complicado por la cantidad de gente que llueva o haga calor va a la Malvarrosa durante todo el año. Pero nos encontrábamos en un lugar salvaje en el que ni siquiera un maravilloso día animaba a la gente a acercarse a las frías aguas del Báltico. Estábamos disfrutando como niños con la improvisada aventura, pero también pedaleando como campeones, pues ahora ya nadie nos puede contar lo duro que es rodar sobre la arena.
Son tantas las anécdotas y escenas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas líneas, tanta ilusión depositada en unos días de vacaciones que ha sido recompensada con la suerte de tenerlo todo de cara... buff!! La sensación después de un fin de semana tan completo es insuperable, la posibilidad de compartir todas estas aventuras junto a esa persona con la que tantas bonitas experiencias estoy viviendo es insuperable. Soy feliz!! Muy feliz!!
Alexander Supertramp dijo en Into the Wild: "Happiness only real when shared". Yo he disfrutado mucho en mi vida viajando solo, así que matizo este comentario, para dejarlo en: "When shared, doubly happiness"
Lunes, 2 de Junio de 2014