Tres veces treinta y tres

Dice el refrán que no hay dos sin tres. Pues bien, aunque mi cumpleaños es el 16 de Septiembre, llevo celebrándolo desde hace casi un mes por partida triple con la familia que tengo distribuida entre Xátiva, Valencia y Lituania. Cada uno en su momento, ya disfruté de la compañía y las comilonas que cada lugar me regaló por mi aniversario en España. Este fin de semana llegaba el momento de darle el toque internacional y ponerle la guinda a todos los pasteles que me he comido en este tiempo, primero en Dovainonys, con Ginvile y su familia, y hoy con mi original regalo de cumpleaños, que me ha llevado a pasar la mañana a Kauno Marios, donde me esperaba el desafío de probar una nueva actividad deportiva: el windsurf. 


Las dos veces que he estado en Australia he practicado surf, pero esto tiene bastante poco que ver, ya que más que con la fuerza de las olas, para moverse con la tabla de windsurf el elemento fundamental es la vela... Esa maldita vela que tan difícil es de dominar, especialmente cuando se alimenta de viento, que al principio no costaba nada de levantar, pero que después de muchas muchas caídas al agua cada vez se hacía más y más pesada. 

Hemos tenido mucha suerte con la metereología, ya que para ser principios de Octubre ha salido un magnífico día soleado, casi veraniego, veraniego lituano claro, con el viento suficiente para que un principiante conseguira ponerse de pie en la tabla, hacer algunas idas y venidas a lo largo del lago, y que su cómplice haya podido dejar inmortalizado en forma de fotos el fantástico regalo de cumpleaños que hoy su chica le ha regalado. 

He disfrutado como un niño con esta actividad, y también como un niño no me ha quedado ni una gota de energía en el cuerpo al terminar la misma. Con una gran sonrisa en la cara y con un año más en mi dni, llega finalmente la última celebración de mi 33 cumpleaños. Solo puedo decir... Gracias!!!

Domingo, 5 de Octubre de 2014

Río de Janeiro é a Cidade Maravilhosa

Cuantas cosas la gente dejará de ver en esta vida por la versión manipulada que los medios de comunicación y especialmente la televisión ofrece del mundo.

Cuando mi madre se enteró que me había sacado los billetes para ir a Rio de Janeiro no podía ocultar su preocupación. Tengo que reconocer que también me transmitía un cierto respeto este destino puesto que yo también había alimentado mi cerebro con algunas historias que había leído sobre asaltos al autobús que va desde el aeropuerto a la ciudad, atracos a mano armada a plena luz del día en sitios bastante concurridos como por ejemplo la playa, la película Ciudad de Dios, que a quienes la hemos visto nos hace pensar que Rio de Janeiro es una favela de 11 millones de habitantes... Pero la realidad, al menos la que he tenido la posibilidad de vivir durante estos días, es bien distinta a todas estas historias que sí es posible que hayan pasado en alguna ocasión, pero que como siempre, son magnificadas por la televisión hasta el punto de hacernos creer que ésas imágenes que nos está transmitiendo son las únicas con las que nos vamos a encontrar.

Había elegido a cidade maravilhosa por su maratón como una parte de mi super proyecto deportivo a escala mundial, y además porque se trataba de un destino que desde hacía mucho tiempo me atraía de una manera especial, porque me parecía una de esas ciudades que por muchas razones sabía que iba a sorprenderme.

Su ubicación junto al Atlántico, las grandes montañas, selvas, lagunas y playas alrededor de las cuales se ha desarrollado la ciudad constituyen un escenario espectacular, algo que a día de hoy solo podría llegar a comparar con Ciudad del Cabo. No hay mejor lugar en toda la ciudad para contemplar el increíble panorama de la capital carioca que a más de 700 metros sobre el nivel del mar, desde los pies del Cristo de Corcovado, la segunda de las siete maravillas del mundo moderno que he tenido la ocasión de ver, después del Coliseo de Roma. 


Si por algo se caracteriza Río de Janeiro es especialmente por sus grandísimos contrastes. En un mismo día te puedes encontrar en plena naturaleza, rodeado de selva y animales exóticos en la Floresta da Tijuca, la selva urbana más grande del mundo, y entre grandes avenidas y rascacielos, como los que se pueden encontrar a lo largo de la Avenida Presidente Vargas, el corazón del distrito empresarial de la ciudad. Una de las calles perpendiculares de esta gran avenida nos conduce hasta el mercado popular de Uruguaiana, que con cerca de 1600 puestos se trata de un paraíso de souvenirs baratos y todo tipo de tiendas de ropa, electrónica, informática, comida, bisutería... Sin abandonar la zona centro de la ciudad, nos encontramos con el barrio de Lapa, una de las zonas con mayor vida nocturna de Río, donde quedan concentrados algunos de los conjuntos arquitectónicos más emblemáticos de la ciudad, como la Catedral Metropolitana de São Sebastião, el antiguo Acueducto da Carioca conocido como Arcos da Lapa, y, como no, la escadaria Selaron, 215 peldaños de escalera que fueron decorados por el artista chileno Jorge Selaron con más de dos mil azulejos provenientes de más de sesenta países.



Hay ocasiones en las que el interés que ponemos en querer conseguir determinadas cosas se ve inexplicablemente respaldado por ese factor suerte que quienes la persiguen con más ilusión son aquellos que más veces se ven acompañados de este elemento. Una vez más el destino me ha regalado un viaje fantástico al que no le ha faltado de nada, puesto que he sido un turista para visitar como tal los iconos más importantes de la ciudad o darle el gusto al paladar con la feijoada, uno de los platos más típicos de Brasil, en uno de los restaurantes más conocidos de Lapa, pero también me he sentido en muchas ocasiones un carioca más que a su aire disfrutaba de un paseo por Copacabana o se movía con los medios de transporte locales sin problema alguno, que tomaba parte en el evento atlético en ruta más importante del país y tenía su propia torcida que aguardaba a su paso para con sus áminos darme fuerza para afrontar los kilómetros finales, o que conversaba en algo parecido a portugués acerca de deporte, de viajes, de sueños cumplidos y por venir, con aquellas personas que de alguna manera, de repente se habían cruzado en mi camino. 


Va a ser muy complicado superar las fantásticas sensaciones que en general me ha dejado Río de Janeiro, la que a día de hoy podría decir sin dudar que se ha convertido en mi ciudad favorita de todas las que he visitado hasta el momento. 

Lunes, 28 de Julio de 2014

Into the Wild

"Into the Wild" es el título de la película de un chico que decide alejarse de la sociedad para vivir su aventura personal en la Alaska más salvaje. Nosotros no hemos sido tan radicales como Alexander Supertramp; hemos dejado atrás la vida en la ciudad, pero solo durante tres días, tres fantásticos días en el que a día de hoy se ha convertido en mi destino preferido de Lituania.


Nuestro viaje nos llevaba a algo más de 200 kilómetros al noroeste de Kaunas: Neringa, el municipio más pequeño del país, que comprende 52 de los 98 kilómetros del istmo de Curlandia (los 46 restantes pertenecen a la región rusa de Kaliningrado), y que se encuentra situado junto a la ciudad portuaria de Klaipeda, desde la que solo se puede acceder con ferry para vehículos o pasajeros.

Gran parte del istmo está cubierto por bosques y dunas de arena, algunas de las dunas de deriva más altas de Europa, entre las que destaca por encima de todas Parndzio kopa, la duna Parnidis, con sus 52 metros de altura y sus fantásticas vistas en 360º del lago de Curlandia, la frontera con el óblast de Kaliningrado, el Mar Báltico y Nida, el pueblo pesquero más importante de Neringa, adonde llegamos con bicicletas que gracias a los contactos de Ginvile habíamos alquilado a un precio de risa. Otra de las atracciones naturales de este bonito destino son las 'dunas muertas' del parque nacional Kuršių Nerija, que alcanzamos a pie a través de una espectacular ruta alternativa llena de contrastes junto a las orillas de Kuršių nerija desde Pervalka, nuestro campamento base durante estos días.


Ya que somos una pareja aventurera e innovadora, después de visitar Nida, Ginvile, la artífice de este viaje y de cada una de las aventuras del mismo, tuvo la brillante idea de no repetir camino para volver a Pervalka, sino llegar hasta el lado del Báltico y tomar una vez más una ruta alternativa que seguramente encontraríamos... Eso es lo que ambos pensábamos, pero estábamos equivocados... ¿Y ahora qué? ¿Y por qué no ir por la playa? Una idea loca iba detrás de otra... Nunca en mi vida había ido en bicicleta por la playa, era una experiencia nueva para mi, sobretodo porque en Valencia por ejemplo es bastante complicado por la cantidad de gente que llueva o haga calor va a la Malvarrosa durante todo el año. Pero nos encontrábamos en un lugar salvaje en el que ni siquiera un maravilloso día animaba a la gente a acercarse a las frías aguas del Báltico. Estábamos disfrutando como niños con la improvisada aventura, pero también pedaleando como campeones, pues ahora ya nadie nos puede contar lo duro que es rodar sobre la arena.


Son tantas las anécdotas y escenas que me vienen a la cabeza mientras escribo estas líneas, tanta ilusión depositada en unos días de vacaciones que ha sido recompensada con la suerte de tenerlo todo de cara... buff!! La sensación después de un fin de semana tan completo es insuperable, la posibilidad de compartir todas estas aventuras junto a esa persona con la que tantas bonitas experiencias estoy viviendo es insuperable. Soy feliz!! Muy feliz!!

Alexander Supertramp dijo en Into the Wild: "Happiness only real when shared". Yo he disfrutado mucho en mi vida viajando solo, así que matizo este comentario, para dejarlo en: "When shared, doubly happiness"


Lunes, 2 de Junio de 2014

Aš nemoku lietuviškai

Aš nemoku lietuviškai, no hablo lituano, solo algunas palabras sueltas, pero de momento no me es imprescindible ya que en este país, la población en general y especialmente los jóvenes, son capaces de comunicarse sin problemas en inglés.

Cada vez me encuentro más a gusto en Lituania, y la razón principal es que he sido capaz de trasladar casi por completo a Kaunas el estilo de vida que llevaba en Valencia. Aquí hace más frío, de hecho, desde que llegué a finales de diciembre hemos pasado más días bajo 0ºC que con grados positivos, pero este no es un impedimento para que Ąžuolynas, el parque que se ha convertido en mi Cauce del Río Turia particular, sea testigo de mis 2-3 runnings semanales. Tampoco estoy descuidando la natación, pues a unos diez minutos de donde vivimos hay un complejo deportivo con piscina de 25 metros donde un par de días por semana me enfundo gorro, gafas y bañador para hacer unos largos que poco a poco me permitan ir cogiendo el estado de forma necesario para llegar bien a las pruebas de la playa una temporada más.

El deporte constituye una parte importante de mi estilo de vida personal, pero desde hace unos años las clases de inglés se han hecho un hueco importante en mi rutina diaria, una actividad que de alguna manera me permite desempeñar el rol de profesor para el que en su día me preparé durante cinco años, y que además me supone un extra de ingresos que de vez en cuando me da la posibilidad de darme el capricho que más me gusta: viajar. Ha sido una apuesta a las nuevas tecnologías tanto por mi parte como por parte de mis alumnos, un aprovechamiento al máximo de las ventajas que internet nos ofrece hoy en día para convertir mis clases presenciales en clases on line y así, desde la distancia, continuar preparando a mis pupilos para sus retos a corto, medio y largo plazo.

Y como no, el cambio más importante respecto a mi anterior estilo de vida en Valencia es que, estoy de acuerdo en que las tecnologías han avanzado mucho y hoy en día gracias a Facebook, Whatsapp o Skype esos cientos o miles de kilómetros que separan físicamente a dos personas que no quieren perder el contacto son mucho menores con estos recursos, pero no hay nada como poder compartir el día a día en directo con esa persona que te ha hecho subir un peldaño en la escalera de las experiencias de la vida.

Estoy muy feliz en Kaunas, esta se ha convertido en mi segunda casa y así parece que seguirá siéndolo durante un tiempo indeterminado.


Sabado, 22 de Marzo de 2014