Desde Ayamonte hasta Faro se oye este fado

En un año académico en que por suerte las cosas me van bastante bien, tengo que adaptar mis escapadas al calendario escolar, y el de primeros de Diciembre era un puente ideal para desaparecer durante algunos días con la mochila a la espalda...


Desde Septiembre y hasta finales del verano de 2013, Ginvile va a estar experimentando la vida del sur de Portugal, de modo que para esta ocasión no podía elegir mejor destino que El Algarve ni mejor compañía que la de mi compañera de aventuras favorita.

Anteriormente ya había estado en Portugal, dos veces, una en Oporto, hace muchos años, en donde pasé unos fantásticos días con los Neto, y otra en Lisboa, más recientemente, con mi familia, donde quedamos impresionados con una ciudad que no dejó de ofrecernos cosas nuevas a medida que la íbamos explorando. Estas dos son las ciudades lusas más importantes, las más pobladas, las más ricas... Después de estar en el norte y el centro de Portugal, esta vez llegaba el turno de visitar el sur, El Algarve, la región más meridional del país, desconocida para mucha gente y, sin embargo, destino turístico por excelencia de entre las diferentes provincias portuguesas, especialmente durante los meses de verano, cuando turistas nacionales e internacionales disfrutan de las playas de arena dorada y aguas transparentes de esta región.

Ahora estamos en Diciembre, hace frío y no es precisamente la época ideal para darse un baño en el Atlántico. Por este mismo motivo, son pocos los turistas que en estas fechas se dejan ver por esta zona y en la calle raramente se escucha algún otro idioma que no sea el portugués. Pero yo contaba con la ventaja de tener una buena compañía y muchas ganas de aprovechar al máximo mis días libres, ingredientes imprescindibles para hacer de ciudades que no se encuentran en su temporada alta, destinos en los que a precios de risa se les puede sacar un gran partido. 


El puente toca a su fin y, ya con los pies en casa, puedo decir que he quedado encantado con este viaje, una bonita experiencia repartida entre Olhao y Faro en la que además de cambiar de aires durante unos días, he tenido la suerte de poder reencontrarme una vez más con la persona que le pone ese toque de magia a los últimas aventuras que con ella he compartido, y ya van unas cuantas...

Domingo, 9 de Diciembre de 2012

Sydney 2.0


La tercera y última parada de este viaje me llevaba, dos años depués, de nuevo a Sydney. Para ello no iba a necesitar desplazarme en autobuses, trenes o aviones, sino sobre las piernas, ya que Bondi Beach, uno de los muchos suburbios en que está dividida Sydney, está perfectamente conectado por medio de calles y avenidas con el centro neurálgico de esta gran metrópoli. Así pues, un largo paseo de más de una hora y media me llevaba desde la playa hasta el distrito financiero de Sydney, the CBD, el corazón de la capital de Nueva Gales del Sur.

Sydney la conocía bastante bien. Era uno de los destinos de mi vuelta al mundo en el que pasé una semana non stop que me llevó a conocer buena parte de sus principales atracciones turísticas, como Bondi o Manly, el Wildlife World, el Jardín Botánico... De todas maneras, esta es una de las grandes ciudades del mundo, y como tal, iba a tener reservadas nuevas sorpresas, nuevos rincones que explorar que o no sabía que existían, como el mirador de la estación astronómica, desde el que se tiene una de las mejores instantáneas del Harbour Bridge, el Luna Park y la costa norte de Sydney Harbour, o lugares que la vez anterior no me dio tiempo a visitar y que en esta ocasión no dejé pasar la oportunidad, como las instalaciones de los Juegos Olímpicos del año 2000, un enorme recinto de calles, avenidas y modernos estadios preparados para acoger cualquier tipo de evento deportivo a escala mundial.



Esta segunda visita a Sydney ha dado para mucho, pero ha sido especialmente gracias a la maratón que he conocido lugares que de otra manera no creo que hubiera visto, como el Sydney Cricket Ground, Centennial Park y diferentes partes de la ciudad con vistas exclusivas de Circular Quay y el puerto por las que en condiciones normales únicamente transitan vehículos y que en la mañana de la carrera estaban 100% cerradas al tráfico.


Con el final de los días de mi segunda aventura australiana pongo fin a este bonito viaje, ya que, al contrario de lo que pensaba, en el camino de vuelta, no iba a estar alojado en Seúl como me hubiera gustado, sino en Incheon, a más de una hora en tren de la capital surcoreana. Además, mi estancia en la ciudad iba a quedar reducida a tan sólo medio día, de modo que la chincheta asiática queda reservada para otra ocasión.

Viernes, 21 de Septiembre de 2012

Let's go surfing


Que iba a pasar dos magníficos días en Bondi Beach era algo que no entraba en los planes de este viaje, ya que en este tiempo debría haber estado en el surf camp del Waves Surf School... La falta de gente provocó que a última se suspendiera la actividad, y sin ella, quedarme yo con un vacío sin saber qué hacer ni adonde ir de miercoles a viernes...


Todo se me ocurrió en cuestión de minutos desde que me enteré que me había quedado tirado, pero ahora que ya es viernes y estoy a punto de marcharme hacia mi siguiente destino, puedo decir que la decisión, aunque atropellada porque la situación no me dejaba otra alternativa, fue excelente, no solo porque con el cambio he salido ganando dinero, sino porque en este nuevo plan he terminado haciendo tres cuartos de la idea inicial, pero con muchísima más autonomía para hacer lo que quisiera cuando quisiera y donde quisiera...

Si hay algo de particular en Bondi Beach no es otra cosa que la playa, las olas y el surf. En un principio no estaba muy seguro de si me atrevería a zambullirme en solitario en el Pacífico con el temporal que se estaba avecinando... Sin embargo, la confianza de saber que se iban a estar dando clases por la zona donde iba a quedarme y unos breves pero importantes consejos del jefe de la escuela de surf de Bondi, me hicieron dar un paso adelante y alquilarme el material completo, tabla y neopreno, para, aun a pesar que con el paso de las horas la metereología fue cada vez a peor, pasar todo el día disfrutando en el mar.

De todas maneras, mi tiempo de deporte en este turístico destino no solo ha quedado reducido al surf, ya que cada mañana a primera hora, tanto ayer como hoy, he compartido Coastal Walk con los cientos de personas que, antes de ir a trabajar, comienzan cada nueva jornada haciendo deporte: running, boxeo, surf, ciclismo, kayak... Una sana costumbre que le da un color especial a los amaneceres de este lugar y que una vez más he tenido la suerte de poder vivirlo en persona.

Con todo esto, es fácil imaginar que en estos días en Bondi Beach no haya echado de menos en ningún momento el surf camp... Los viajes, lo mismo que pasa en la vida, tienen imprevistos que si se llega a tiempo de reaccionar puede que cojan un rumbo mejor del que en un principio se esperaba... Esta vez todo ha salido bien, y así espero que sea hasta el final del viaje, ya que nadamás terminar de escribir estas líneas me marcho hacia Sydney, donde el domingo me espera mi primer gran reto de los siete continentes...

Viernes, 14 de Septiembre de 2012

Melbourne is all in


Hoy doy por cerrado mi paso por Melbourne. Como me suele pasar en muchas de las ciudades a las que viajo, la capital del estado de Victoria me ha dado muchísimo más de lo que esperaba, ya que, al contrario de lo que pensaba, se treata no solo de una gran metropoli que en su día albergó unos Juegos Olímpicos, sino que es muchas cosas más. La verdad es que no la sabría encajar dentro de un estereotipo de ciudad, porque tiene un poco de todo: una parte que todavía está estancada en la época colonial británica con las típicas casas de ese período, el distrito financiero con sus imponentes rascacielos, el siempre vibrante paseo del Southbank con sus contínuos performances callejeros, y como no, la gran zona de parques: Fitzroy, Kings Domai, Royal Botanic Gardens, Yarra y Olympic Park, en el último de los cuales se encuentran buena parte de las instalaciones de los Juegos Olímpicos de Melbourne de 1956, entre las que destacan el Melbourne Cricket Ground y el complejo de pistas de tenis del Open de Australia con su estadio central, el Rod Lover Arena.


Han sido en total cuatro días y medio en los que siete walking tours que me descargué de internet en su día cuando todavía estaba en Valencia han ocupado prácticamente todo mi tiempo de visita en la ciudad, y que me han llevado hasta rincones que de no haber seguido algunos de sus recorridos difícilmente hubiera llegado a conocer.


Esta tarde cojo el avión para desplazarme hacia Nueva Gales del Sur, donde pasaré el resto de mis días en Australia, primero en el pequeño pueblo playero de Bondi, donde si se presenta la ocasión, aprovecharé para hacer un poco de surf, y de cara al fin de semana, en Sydney, donde el domingo participaré en la prueba reina del Blackmores Running Festival.

Miércoles, 12 de Septiembre de 2012

De vuelta a las Antipodas


Al igual que sin saberlo ni esperarlo la primera vez que se intenta, el boomerang vuelve al punto desde el que ha sido lanzado, de la misma manera he regresado yo a Australia, sin saberlo ni esperarmelo.

Hace ya casi dos años que estuve en el país de los canguros, los koalas y los animales más peligrosos y mortíferos del mundo, un par de semanas que me dejaron una bonita huella en el recuerdo. Por tanto, a no ser que algo muy extraordinario se me pasara por la cabeza, estaba seguro que no iba a volver a pisar esta tierra, pues para llegar hasta aquí se necesita una buena inversión de tiempo y dinero, una inversión que, salvo algo especial, estaría destinada a visitar los muchos países que todavía tengo ganas de conocer... Sin embargo, hace aproximadamente un año, mi amigo Barrei, inconscientemente por su parte, me prestó un libro que me haría idear un superproyecto deportivo que me va a hacer viajar por los siete continentes del mundo...
Si todo va bien, dentro de una semana tendré la maratón de Oceanía en el bolsillo. Ahora bien, antes de recorrer las calles de Sydney con el equipaje que me he diseñado para la ocasión, voy a pasar unos días en Melbourne para conocer de cerca la capital australiana del deporte...

Sábado, 7 de Septiembre de 2012


Lituania, la gran desconocida


Después de pasar un par de días en Varsovia, una ciudad no demasiado atractiva para mi gusto en la que de lo poco que puedo destacar es el restaurado centro histórico, llegaba de la mano de Ginvile a su tierra, la gran desconocida de este viaje, ya que a diferencia de los destinos anteriores, esta vez llegaba sin mapas, sin información previa, sin ninguna referencia que me diera alguna pista de lo que aqui me iba a encontrar, pues iba a ser mi compañera de aventuras la que iba a llevar a voz cantante en su país.

Cerca de cinco días han sido los que he estado en Lituania, cinco días que han dado para mucho. He tenido la oportunidad conocer Kaunas, que según leí en una guía local, cuenta con un curioso dato, ya que se trata de una de las ciudades con mayor porcentaje de personas de nacionalidad local del país de todas las repúblicas bálticas, pues tiene más lituanos que Vilnius y más lituanos que letones hay en Riga y que estonios en Tallin. Además, hemos tenido la suerte de tener la metereología de nuestro lado cuando más lo necesitábamos para hacer con toda la tranquilidad las excursiones que Ginvile tenía planificadas, como la visita a Vilnius, también llamada la Jerusalén del Norte por la amalgama de culturas y religiones que conviven en la capital del país, o la ciudad y el Parque Nacional Histórico de Trakai, región con innumerables lagos e islas en la que destaca como atracción principal el Castillo medieval que mandó construir el Gran Duque y heroe nacional Gediminas allá por el año 1320.



Con mi entrada en Lietuvas, recuperaba la tranquilidad que encontré al principio de mi viaje en Eslovenia y que se había perdido especialmente en Varsovia, una caótica capital de un país que se encuentra a escasos dos meses de albergar una Eurocopa de fútbol. Pero no solo eso, sino que además también recuperaba mi 'feeling' con el apetito y la comida después que la tarta de queso húngara me destrozara el estómago hace una semana y me dejara dos días sin poder pegar bocado. De esta manera, he podido entrar en contacto con la cultura lituana a través del paladar con deliciosos platos locales como cepelinai, troškinys o kibinas, así como algunas de las comidas caseras que tanto Ginvile como su compañera de apartamento Grita prepararon en casa y que no estaban menos ricas que las de los restaurantes.


Y bueno, después de pasearme por media docena de países durante dos semanas, en Lituania pongo la hebilla al segundo cinturón de Europa con el final de una nueva gran aventura que, a diferencia de mis últimos viajes, esta vez ha contado con la compañía de una persona con la que tengo una conexión especial y con la que me encantaría seguir compartiendo muchas más experiencias como esta...

Martes, 17 de Abril de 2012

Yo a Buda y tu a Pest


La última vez que había visto a Ginvile eran finales de Enero; ella ponía punto y final a su erasmus en Valencia y yo practicamente cumplía un mes desde mi rotura del tendón de Aquiles. Hace unos días nos volvíamos a encontrar, pero ni en España ni en Lituania, sino en Hungría; sin muletas ni botas ortopédicas, sino sobre dos piernas y con zapatillas...


En un principio, la idea era no vernos hasta llegar a Kaunas, pero en un arrebato viajero, acordamos encontrarnos en Budapest, y ya desde aquí ir juntos hasta su país. De esta manera, mi viaje daba un gran giro, ya que por una parte pasaba de la soledad a la compañía, y por otra parte, pasaba de pequeñas capitales que podía visitar sin problemas en una jornada, como Ljubljana o Zagreb, a una de las grandes metrópolis centroeuropeas, para la que hemos necesitado tres días completos 'non stop' para visitar sus principales atracciones, que no son pocas, pues buena parte del centro histórico de Budapest es Patrimonio Mundial de la UNESCO, como el Monte Gellert, el Palacio Real o el Bastión de los Pescadores en la accidentada Buda, el Parlamento, la Basílica de San Esteban o la Plaza de los Héroes en Pest, donde se concentra la mayor parte de la población, así como los distintos puentes que cruzan el Danubio y que unen estas dos antiguas ciudades. La capital húngara es espectacular, especialmente cuando cae la noche y todas estas monumentales atracciones están iluminadas, un panorama que dudo mucho se pueda comparar en alguna otra ciudad del mundo.




Con todo esto, se puede entender que la oferta cultural de Budapest casi no tenga límites, pero ni Ginvile ni yo somo partidarios de encerrarnos en museos, iglesias o castillos, sino que tenemos nuestro propio punto de vista de la cultura, y en esta ocasión pensamos que no había mejor forma de experimentarla que formando parte del estilo de vida húngaro en distintos ambientes, como por ejemplo a través de la vida nocturna en Szimpla Kert, uno de los más famosos ruin bars de la ciudad, un pic-nic en la Isla Margarita, una relajante tarde en las aguas termales de los Baños Széchenyi, o unas horas en el Mercado Central, donde este medio día hemos degustado el plato húngaro por excelencia: el goulash.


Todavía con el estómago lleno y con un montón de buenas sensaciones, nos vamos a la estación de Keleti para continuar esta aventura en el Sparnight, en el que pasaremos la noche y con el que llegaremos mañana por la mañana a Varsovia.


Martes, 10 de Abril de 2012

Croacia de secano

Mi segunda parada de esta aventura me lleva hasta Zagreb. No era este mi primer viaje a Croacia, pero se puede decir que la ultima vez que estuve aqui vi otro pais distinto, pues era verano y mis dias los pase en las costas que bana el Mar Adriatico.

La verdad es que no esperaba gran cosa de la capital croata, ya que los foros y guias que habia consultado hablaban de una ciudad sin demasiado encanto, con pocas cosas que ver, y por tanto, un destino que no valia la pena incluir en la agenda. Aun asi, cuando estaba planificando este viaje, pense muy acertadamente que era una buena oportunidad para dejarme caer por aqui, ya que he quedado muy positivamente sorprendido con esta ciudad.



Supongo que cuando a alguien se le pregunta por Croacia, el primer pensamiento sera la playa y la fiesta de ciudades como Dubrovnik, Split o Zadar, pero por suerte este pais es mucho mas que una costa que disfrutar en los meses de verano, y asi ha sido como he encontrado en Zagreb una ciudad fascinante, con muchas cosas que ver, tanto en Gornji grad (la ciudad alta), en la que se pueden encontrar interesantes atracciones como el mercado Dolac con sus caracteristicos paraguas rojos, o la plaza de San Marcos y su bonita iglesia, como en Donji grad (la ciudad baja), con un bonito paseo desde la plaza del rey Tomislav hasta la plaza de Ban Josip Jelacic, centro de la ciudad y sitio de emplazamiento de las ferias y mercados mas importantes de Zagreb.

De esta manera, y al igual que me paso con Ljubljana, al contrario de la opinion general, vuelvo a quedar mas que satisfecho en esta segunda parada a traves de todos mis sentidos, pues no solo me llevo el recuerdo de una bonita ciudad a traves de la vista, sino tambien a traves de las papilas gustativas, pues como buen amante de lo que considero una de las partes mas importantes de la cultura, vamos, la gastronomia, en Zagreb he tenido la suerte de encontrame por casualidad con Mimice, una de las mejores y mas antiguas freidurias de la ciudad, en donde dos generosas raciones de ribice y lignje me han dejado el organismo preparado para el resto de mi caminata.


...y hasta aqui la antigua Yugoslavia. A partir de manana, en Budapest, mi proximo destino, si no hay ningun contratiempo inesperado, se espera que llegue la compania...


Viernes, 6 de Abril de 2012

Una ciudad a 60 pulsaciones por minuto

Cuando alguien que todavía no haya estado en Ljubljana lea esta entrada, puede que piense que esta es una ciudad sin ambiente o que sus habitantes están descafeinados, pero nada de eso... Cuando digo que se trata de una ciudad con las pulsaciones bajas, me estoy refiriendo a la tranquilidad generalizada de su gente, sin prisas ni discusiones absurdas por la calle, sin gente gritando por todas partes, sin hacer falta vestirse de gala para ir a la universidad o a dar una vuelta, y con una correctísima educacion vial a la que no estoy para nada acostumbrado... En fin, que me he encontrado muy bien aqui, y se que mi hermano también lo estaría, porque es un ambiente muy de su estilo, muy de ´relax´, como suele decir.


Ljubljana en si es una ciudad pequena, con un centro histórico practicamente cerrado al trafico y una gran cantidad de cafeterias y restaurantes que llevan a sus gentes a lanzarse a la calle independientemente del tiempo que haga, ya que en Eslovenia la metereologia es tan cambiante que en una guia de viajes local la definia de la siguiente forma: ''Slovenian weather is like David Beckham's hairstyle, always changing and always unpredictable''.


Se puede decir que en una manana he paseado por todos sus rincones más importantes: los famosos puetes que pasan sobre el Ljubljanica, el Castillo, el parque Tivoli, la zona de las universidades... El resto del dia lo he dedicado a gozarmelo a mi manera, es decir, frente a una estupenda comida bosnia llamada 'sarajevski čevapčiči', la búsqueda del souvenir bueno, bonito y barato que llevar a casa, así como buena parte de la tarde bajo un agradable sol centroeuropeo, en Presernov Trg, viendo 'navegar' a la gente de aqui para alla, y escribiendo estas lineas antes de volver al hostal, pues manana hay que madrugar para continuar mi viaje hacia otro de los paises de la antigua Yugoslavia: Croacia.


Jueves, 5 de Abril de 2012

El segundo cinturón de Europa

Una vez más me encuentro a las puertas de una nueva aventura, un gran viaje que me va a llevar a recorrer buena parte de los países de lo que he llamado "El segundo cinturón de Europa", desde Eslovenia hasta Lituania. En el camino pasaré por algunas capitales europeas que todavía me faltan en mi agenda personal, como Ljubljana, Zagreb, Budapest o Varsovia, además de Kaunas, última parada de mi viaje.

Hace unos meses, mientras compraba los vuelos, con una pesada escayola en la pierna derecha y un tendón de Aquiles recién operado, nos sabía en qué condiciones iba a llegar a este momento en que ya solo faltan algunas horas para coger el avión, pero todo ha ido incluso mejor de lo previsto y estoy preparado para afrontar sin riesgo ni peligro este viaje.

A día de hoy puedo decir que he hecho todo lo que ha estado en mis manos para la puesta a punto de esta aventura. Ahora, como siempre, solo necesito que la suerte esté de mi lado para que los detalles que no puedo controlar también jueguen su papel para hacer de esta una nueva experiencia inolvidable...


Miércoles, 4 de Abril de 2012

Vini e vidi

Vengo de pasar el fin de semana en Roma. Esta era la tercera vez que viajaba a la antigua capital del imperio del Cesar y el objetivo no era otro que conquistarla batiendo mi maca personal en 'la maratona', Road Race Gold Label desde el año pasado por la IAAF y, por tanto, una de las más importantes del calendario internacional. Para esta edición contaba con más de 15000 participantes llegados de 82 países distintos, pero por desgracia para mi, esta vez no he podido disfrutar de un gran espectáculo deportivo como este al encontrarme todavía en período de recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles.



Aunque al principio llegué a plantearme si realmente valía la pena hacer este viaje, con los vuelos ya comprados, la entrada pagada para el partido de rugby que enfrentaba a Italia y Escocia y que decidía cual de las dos selecciones se llevaría la cuchara de madera en esta edición del 6 naciones, y la salida al rescate de Isabella después que misteriosamente me quedara sin albergue a pocos días de partir, con todo esto, decidí aprovechar la ocasión y escaparme un par de días de las fallas...

Ahora ya estoy en casa y puedo decir que el viaje ha valido la pena: he visto cómo la selección italiana de rugby vencía en su decisivo partido en un estadio olímpico donde no cabía ni un alma, me he reencontrado con mi amiga Isabella, compañera en su día en el Camino de Santiago e insuperable anfitriona durante este fin de semana, he refrescado los recuerdos de una ciudad-museo espectacular en la que un paseo por sus calles representa un paseo por uno de los períodos más importantes de la historia, y por si quedaba alguna duda, esta mañana, como un espectador más desde detrás de la barrera, he reforzado mi idea de correr algún año la maratón de Roma, con un recorrido espectacular que ha dejado impresionadas incluso a mis amigas romanas.

Esta vez ha sido solamente un 'vini e vidi', pero volveré en el futuro para poder terminar este famoso refrán...


Domingo, 18 de Marzo de 2012