Con el final de los días de mi segunda aventura australiana pongo fin a este bonito viaje, ya que, al contrario de lo que pensaba, en el camino de vuelta, no iba a estar alojado en Seúl como me hubiera gustado, sino en Incheon, a más de una hora en tren de la capital surcoreana. Además, mi estancia en la ciudad iba a quedar reducida a tan sólo medio día, de modo que la chincheta asiática queda reservada para otra ocasión.
Que iba a pasar dos magníficos días en Bondi Beach era algo que no entraba en los planes de este viaje, ya que en este tiempo debría haber estado en el surf camp del Waves Surf School... La falta de gente provocó que a última se suspendiera la actividad, y sin ella, quedarme yo con un vacío sin saber qué hacer ni adonde ir de miercoles a viernes...Todo se me ocurrió en cuestión de minutos desde que me enteré que me había quedado tirado, pero ahora que ya es viernes y estoy a punto de marcharme hacia mi siguiente destino, puedo decir que la decisión, aunque atropellada porque la situación no me dejaba otra alternativa, fue excelente, no solo porque con el cambio he salido ganando dinero, sino porque en este nuevo plan he terminado haciendo tres cuartos de la idea inicial, pero con muchísima más autonomía para hacer lo que quisiera cuando quisiera y donde quisiera...
De todas maneras, mi tiempo de deporte en este turístico destino no solo ha quedado reducido al surf, ya que cada mañana a primera hora, tanto ayer como hoy, he compartido Coastal Walk con los cientos de personas que, antes de ir a trabajar, comienzan cada nueva jornada haciendo deporte: running, boxeo, surf, ciclismo, kayak... Una sana costumbre que le da un color especial a los amaneceres de este lugar y que una vez más he tenido la suerte de poder vivirlo en persona.
Al igual que sin saberlo ni esperarlo la primera vez que se intenta, el boomerang vuelve al punto desde el que ha sido lanzado, de la misma manera he regresado yo a Australia, sin saberlo ni esperarmelo.
La última vez que había visto a Ginvile eran finales de Enero; ella ponía punto y final a su erasmus en Valencia y yo practicamente cumplía un mes desde mi rotura del tendón de Aquiles. Hace unos días nos volvíamos a encontrar, pero ni en España ni en Lituania, sino en Hungría; sin muletas ni botas ortopédicas, sino sobre dos piernas y con zapatillas...
En un principio, la idea era no vernos hasta llegar a Kaunas, pero en un arrebato viajero, acordamos encontrarnos en Budapest, y ya desde aquí ir juntos hasta su país. De esta manera, mi viaje daba un gran giro, ya que por una parte pasaba de la soledad a la compañía, y por otra parte, pasaba de pequeñas capitales que podía visitar sin problemas en una jornada, como Ljubljana o Zagreb, a una de las grandes metrópolis centroeuropeas, para la que hemos necesitado tres días completos 'non stop' para visitar sus principales atracciones, que no son pocas, pues buena parte del centro histórico de Budapest es Patrimonio Mundial de la UNESCO, como el Monte Gellert, el Palacio Real o el Bastión de los Pescadores en la accidentada Buda, el Parlamento, la Basílica de San Esteban o la Plaza de los Héroes en Pest, donde se concentra la mayor parte de la población, así como los distintos puentes que cruzan el Danubio y que unen estas dos antiguas ciudades. La capital húngara es espectacular, especialmente cuando cae la noche y todas estas monumentales atracciones están iluminadas, un panorama que dudo mucho se pueda comparar en alguna otra ciudad del mundo.
Martes, 10 de Abril de 2012
Mi segunda parada de esta aventura me lleva hasta Zagreb. No era este mi primer viaje a Croacia, pero se puede decir que la ultima vez que estuve aqui vi otro pais distinto, pues era verano y mis dias los pase en las costas que bana el Mar Adriatico.Supongo que cuando a alguien se le pregunta por Croacia, el primer pensamiento sera la playa y la fiesta de ciudades como Dubrovnik, Split o Zadar, pero por suerte este pais es mucho mas que una costa que disfrutar en los meses de verano, y asi ha sido como he encontrado en Zagreb una ciudad fascinante, con muchas cosas que ver, tanto en Gornji grad (la ciudad alta), en la que se pueden encontrar interesantes atracciones como el mercado Dolac con sus caracteristicos paraguas rojos, o la plaza de San Marcos y su bonita iglesia, como en Donji grad (la ciudad baja), con un bonito paseo desde la plaza del rey Tomislav hasta la plaza de Ban Josip Jelacic, centro de la ciudad y sitio de emplazamiento de las ferias y mercados mas importantes de Zagreb.
De esta manera, y al igual que me paso con Ljubljana, al contrario de la opinion general, vuelvo a quedar mas que satisfecho en esta segunda parada a traves de todos mis sentidos, pues no solo me llevo el recuerdo de una bonita ciudad a traves de la vista, sino tambien a traves de las papilas gustativas, pues como buen amante de lo que considero una de las partes mas importantes de la cultura, vamos, la gastronomia, en Zagreb he tenido la suerte de encontrame por casualidad con Mimice, una de las mejores y mas antiguas freidurias de la ciudad, en donde dos generosas raciones de ribice y lignje me han dejado el organismo preparado para el resto de mi caminata.
...y hasta aqui la antigua Yugoslavia. A partir de manana, en Budapest, mi proximo destino, si no hay ningun contratiempo inesperado, se espera que llegue la compania...
Viernes, 6 de Abril de 2012
Cuando alguien que todavía no haya estado en Ljubljana lea esta entrada, puede que piense que esta es una ciudad sin ambiente o que sus habitantes están descafeinados, pero nada de eso... Cuando digo que se trata de una ciudad con las pulsaciones bajas, m
Una vez más me encuentro a las puertas de una nueva aventura, un gran viaje que me va a llevar a recorrer buena parte de los países de lo que he llamado "El segundo cinturón de Europa", desde Eslovenia hasta Lituania. En el camino pasaré por algunas capitales europeas que todavía me faltan en mi agenda personal, como Ljubljana, Zagreb, Budapest o Varsovia, además de Kaunas, última parada de mi viaje.Ha
Miércoles, 4 de Abril de 2012
Vengo de pasar el fin de semana en Roma. Esta era la tercera vez que viajaba a la antigua capital del imperio del Cesar y el objetivo no era otro que conquistarla batiendo mi maca personal en 'la maratona', Road Race Gold Label desde el año pasado por la IAAF y, por tanto, una de las más importantes del calendario internacional. Para esta edición contaba con más de 15000 participantes llegados de 82 países distintos, pero por desgracia para mi, esta vez no he podido disfrutar de un gran espectáculo deportivo como este al encontrarme todavía en período de recuperación de una lesión en el tendón de Aquiles.
Aunque al principio llegué a plantearme si realmente valía la pena hacer este viaje, con los vuelos ya comprados, la entrada pagada para el partido de rugby que enfrentaba a Italia y Escocia y que decidía cual de las dos selecciones se llevaría la cuchara de madera en esta edición del 6 naciones, y la salida al rescate de Isabella después que misteriosamente me quedara sin albergue a pocos días de partir, con todo esto, decidí aprovechar la ocasión y escaparme un par de días de las fallas...
Ahora ya estoy en casa y puedo decir que el viaje ha valido la pena: he visto cómo la selección italiana de rugby vencía en su decisivo partido en un estadio olímpico donde no cabía ni un alma, me he reencontrado con mi amiga Isabella, compañera en su día en el Camino de Santiago e insuperable anfitriona durante este fin de semana, he refrescado los recuerdos de u
na ciudad-museo espectacular en la que un paseo por sus calles representa un paseo por uno de los períodos más importantes de la historia, y por si quedaba alguna duda, esta mañana, como un espectador más desde detrás de la barrera, he reforzado mi idea de correr algún año la maratón de Roma, con un recorrido espectacular que ha dejado impresionadas incluso a mis amigas romanas.
Esta vez ha sido solamente un 'vini e vidi', pero volveré en el futuro para poder terminar este famoso refrán...
Domingo, 18 de Marzo de 2012

