Ha sido sin duda la noticia deportiva más destacada del fin de semana en Alemania, y sobretodo en Berlin: el Hertha BSC, único equipo de la capital en la Bundesliga ayer perdió una vez más, y está al borde del descenso a falta de 8 jornadas para terminar el campeonato.Pero bueno, no escribiría yo esto en mi blog si no fuera porque precisamente fue esta la jornada que decidí ir a ver un partido de la liga alemana. Como local el Hertha BSC juega en el Estadio Olímpico, uno de las pocas construcciones del período de Hitler que tovadía quedan en pie en Berlin, y sede de una infinidad de eventos deportivos de talla mundial, entre los que destacan por encima de todos los Juegos Olímpicos de 1936, donde Jesse Owens, atleta estadounidense de origen afroamericano, y por tanto, según la ideología alemana predominante del momento, de una raza inferior, se llevó 4 medallas de oro, algo insólito hasta el momento y que nadie pudo repetir hasta 1984, con la figura de Carl Lewis.

El partido ya de por sí llamaba la atención, primero porque el Hertha, último en la clasificación, tenía que ganar sí o sí, y luego porque se la jugaba contra un rival directo por la salvación, el Nürmberg. A diferencia de lo que sucedería en España, el Olympiastadion, con un aforo de 76.000 espectadores, presentaba más de media entrada, con su público animando desde bastante antes del comienzo hasta el último minuto del partido. A partir de este momento, y después que el Hertha fuera ganando durante buena parte del partido y viera como sus innumerables oportunidades de gol terminaran una y otra vez en las manos de Schaefer, portero del Nürmberg, y que en el último minuto y con los nervios apunto de explotar, el equipo visitante le diera la vuelta al partido, con el pitido final, se desató la locura; primero por parte de unos 150 ultras del Hertha, que saltaron al terreno de juego y fueron a por todo lo que se movía en el campo (jugadores de ambos equipos, entrenadores, arbitros, recogepelotas...), y despues del asalto al campo de estos, por parte de las fuerzas de seguridad alemanas (policias y militares) contra los ultras, que volvían corriendo como locos a las gradas de donde habían salido. Hubo una fuerte trifurca entre unos y otros que duró aproximadamente media hora, en la que terminaron 4 policias heridos y 30 detenidos.

Sábado, 13 Marzo 2010
Els bous des de la barrera es deuen de vore bé, però alhora també es deu de passar molt mal.
Encara que tu ja estigues acostumat a lidiar amb ultres de tot tipus, els d'Italia també són bons, m'imagine que no el passaries bé.
Una altra cosa haguera siut si allí haguera estat el tio Miyagui, tots sabriem qui haguer sigut l'organitzador de tot.