La última vez que había visto a Ginvile eran finales de Enero; ella ponía punto y final a su erasmus en Valencia y yo practicamente cumplía un mes desde mi rotura del tendón de Aquiles. Hace unos días nos volvíamos a encontrar, pero ni en España ni en Lituania, sino en Hungría; sin muletas ni botas ortopédicas, sino sobre dos piernas y con zapatillas...
En un principio, la idea era no vernos hasta llegar a Kaunas, pero en un arrebato viajero, acordamos encontrarnos en Budapest, y ya desde aquí ir juntos hasta su país. De esta manera, mi viaje daba un gran giro, ya que por una parte pasaba de la soledad a la compañía, y por otra parte, pasaba de pequeñas capitales que podía visitar sin problemas en una jornada, como Ljubljana o Zagreb, a una de las grandes metrópolis centroeuropeas, para la que hemos necesitado tres días completos 'non stop' para visitar sus principales atracciones, que no son pocas, pues buena parte del centro histórico de Budapest es Patrimonio Mundial de la UNESCO, como el Monte Gellert, el Palacio Real o el Bastión de los Pescadores en la accidentada Buda, el Parlamento, la Basílica de San Esteban o la Plaza de los Héroes en Pest, donde se concentra la mayor parte de la población, así como los distintos puentes que cruzan el Danubio y que unen estas dos antiguas ciudades. La capital húngara es espectacular, especialmente cuando cae la noche y todas estas monumentales atracciones están iluminadas, un panorama que dudo mucho se pueda comparar en alguna otra ciudad del mundo.
Martes, 10 de Abril de 2012
