Valencia-Madrid, Madrid-Nueva York, Nueva York-Buenos Aires... 24 horas de vuelos desde que saliera de Valencia, y más de cuatro años desde que reservara mi plaza para esta aventura, llegaba a la capital argentina con la ilusión de quien viaja por primera vez en busca de un sueño. La mochila de las grandes aventuras en la espalda, la tranquilidad relativa de ir con todo organizado, y la incertidumbre de saber si encontraría afinidad con alguna de las personas del viaje. El destino había dado en el blanco de la diana: Joe, mitad americano, mitad lituano... y mitad hongkoniano, no solo era la persona con quien compartía habitación, sino también el tutor que necesitaba para guiarme en mis primeros pasos por Buenos Aires.
Mi mayor duda antes de emprender el viaje era el cambio de moneda, ya que desde el año 2011 Argentina cuenta con un mercado de divisas paralelo, el oficial y el blue, con una brecha cambiaria de casi el doble de beneficios entre uno y otro. Había leído en foros sobre la fiabilidad del mercado blue, también sobre la posibilidad de ser timado con billetes falsos, pero Joe, que había llegado un día antes y ya empezaba a desenvolverse con soltura por los alrededores del hotel, me mostró el camino entre estrechas callejuelas para conseguir en un pequeño negocio 'blue' unos cuantos pesos de más por dolar americano, y de esta forma empezar a funcionar sin ningún tipo de problema con la moneda local.
Atrás quedan ya la empanadillas criollas, el choripan y el tremendo calor porteño, pues a partir de mañana la aventura irá poco a poco perdiendo grados centígrados, primero en Ushuaia, donde pasaremos algunas horas, y ya a la tarde, en el Akademik Vavilov, nuestro alojamiento itinerante durante los siguientes diez días.
Jueves, 5 de Marzo de 2015