El invierno en Lituania dista mucho de los inviernos que solemos tener en Valencia, con temperaturas tan agradables que en ocasiones se puede hasta coger algo de color en la playa o mientras se practica deporte al aire libre. Aquí, sin embargo, invierno se escribe con mayúsculas: el blanco suele ser el color característico del país durante esta época del año, ya que debido a las temperaturas bajo cero las precipitaciones no llegan en forma de lluvia, sino de nieve; prácticamente no se puede salir a la calle sin prendas de abrigo, a no ser que uno pretenda comprar muchos números para coger un buen resfriado; las calles pasan a convertirse en pistas de esquí o, peor aun, de patinaje sobre hielo donde en ocasiones ni siquiera una zancada 'moonwalker' hace que uno se libre de un resbalón.
Pero la verdad es que es fácil acostumbrarse a este ambiente. Es tan distinto. Es tan bonito. Así como un invierno suave en una ciudad como Valencia permite seguir disfrutando de casi los mismos entretenimientos durante todo el año, en Kaunas las actividades típicas de esta época del año son: esquí de fondo en el parque, hacer uso de la creatividad para construir vistosos muñecos de nieve, buscar una buena pendiente y lanzarse cuesta abajo con los trineos que durante estos días se pueden comprar en prácticamente todos los comercios, gamberradas como lanzar bolas de nieve a los autobuses que pasan, celebrar un cumpleaños en una sauna...
No tengo la suerte de contar con esquíes para deslizarme sobre Azuolynas pero disfruto corriendo sobre una superficie a la que no estoy acostumbrado, todavía no he invertido tiempo en construir un muñeco de nieve ni dinero en un trineo, las gamberradas me contento con verlas desde lejos, pero lo que si ya nadie me cuenta es la celebración de un cumpleaños en una casita de madera con sauna. Muy al contrario de lo que suelen ser las celebraciones en este país, donde los asistentes se visten con lo mejorcito que encuentran en el armario, a este original cumpleaños se debía ir en bañador y toalla, con mucha mucha hambre para llenar el estómago con los deliciosos platos que se suelen preparar en las reuniones de amigos (šašlykas, mmm!!) y mucha mucha cabeza para no caer en las provocaciones de los que pretenden que Stumbras te haga perder el control de la situación.
Parece ser que el invierno va a continuar mostrando su cara más bonita, la nieve va a seguir siendo un compañero inseparable durante estos días, y yo voy a seguir disfrutando de todo esto como un niño. Soy feliz. No se puede pedir más.
Domingo, 25 de Enero de 2015