A gift to the Earth

A gift to the Earth, un regalo para la Tierra; asi calificó Nelson Mandela la Table Mountain en 1998 durante el día mundial del medio ambiente, después de declararla Parque Nacional de Sudáfrica y Patrimonio de la Humanidad.

Table Mountain es el símbolo de Ciudad del Cabo, una importante atracción turística y un paraiso para escaladores y amantes de la montaña y la naturaleza. Se alza sobre una altura de 1086m sobre el nivel del mar, y se puede llegar a su techo usando el teleférico, que toma pasajeros desde la estación inferior en la carretera Trafelberg, aproximadamente a 302 m sobre el nivel del mar, o en un bonito trekking para el que, según el grado de dificultad del camino escogido, se necesita emplear más o menos tiempo.

Hoy he ido preparado a clase, con la ropa apropiada y los víveres necesarios para subir la emblemática montaña de Ciudad del Cabo. Normalmente tengo clase de 9 a 12:30, con una pausa de media hora a las 10:30, pero hoy me he saltado la segunda clase para coger con tiempo la excursión que me había programado. La mañana y los pronósticos metereológicos hacían prever un día fantástico, y así ha sido en toda la ciudad excepto en Table Mountain, pues parece ser que hoy al demonio y al pirata Van Hunks les ha dado por hacer una de sus competiciones para ver quien fuma más, ya que, según cuenta la leyenda, las nubes que cubren la cima de la montaña y que caen sobre su ladera formando el llamado 'mantel de la mesa', se deben a este extraño concurso.

Me habían recomendado que no fuera solo, que podía ser peligroso, pero he decidido arriesgar un poco y confiar en que más gente se lanzaría hoy a llegar a lo alto de Table Mountain por la ruta que, según había leido, era la más sencilla y popular: Platteklip Gorge, a través de una prominente garganta que empieza en la segunda mitad de la ascensión de la montaña principal, y que fue el camino tomado por el navengante portugués António de Saldanha en el primer ascenso registrado en la montaña en 1503. Si esta era una ruta tan popular entre los locales y turistas, no debería tener problemas para estar acompañado de más gente, y efectivamente así ha sido, pues nadamás llegar al inicio del trail, a unos 300 metros había un grupo que habría iniciado la marcha unos cinco minutos antes. He hecho la ascensión con el grupo hasta que se ha complicado el terreno, pues entre ellos había personas mayores que tenían que hacer un descanso cada cierto tiempo. Yo estaba tranquilo por seguir adelante solo, ya que más arriba se veían muchas más personas disfrutando de un día de deporte en la montaña, y si me pasaba algo, por detrás venía el grupo con el que había compartido buena parte del camino.

Una pareja de excursionistas que estaban de vuelta hacia abajo me avisaban que me quedaban unos 50 metros para llegar al paraíso, a las vistas más espectaculares de mi vida, con Ciudad del Cabo, Table Bay y Robben Island hacia el norte, y el litoral Atlántico con las hermosas playas de arena blanca y aguas azul turquesa de Clifton y Camps Bay hacia el oeste y el sur; nunca en mi vida he visto una combinación igual de mar y montaña. Ha sido increible la sensación de estar allá arriba frente a un panorama de ensueño, sobretodo porque esas fantásticas vistas han sido la recompensa a un esfuerzo y una ilusión.

Martes, 23 Noviembre 2010