Hoy en día Sudáfrica es un país muy cosmopolita donde conviven las influencias y las tradiciones europeas y africanas, pero ha tenido una historia llena de conflictos, opresión y apartheid: los portugueses descubrieron Sudáfrica, fue colonizada por los ingleses y más tarde utilizada como centro industrial por los holandeses, obtuvo la independencia en 1910 cuando solo se reconocían los derechos de las personas de raza blanca, en 1948 se impusieron las leyes del apartheid, que desaparecieron 46 años más tarde, en 1994, con la celebración de las primeras elecciones plurirraciales en el país, siendo elegido cabeza de gobierno el Congreso Nacional Africano, y su lider el carismámito Nelson Mandela.
Ciudad del Cabo jugó un papel clave en la historia de Sudafrica durante el período del apartheid y en la vida de Madiba (nombre del clan de Mandela con el que se le solía reconocer como muestra de respeto por sus antepasados tribales), pues fue aquí donde pasó 27 de sus años en prisión, repartidos entre Robben Island, Pollsmoor y Victor Vester.
Soy de las personas que pueden decir que hacen de muchas de sus lecturas una realidad, ya que si hace un mes, mientras leía la autobiofrafía de Mandela (El largo camino hacia la libertad) imaginaba como podía ser su vida en una isla-prisión, hoy he tenido l
a oportunidad de estar en la que fue su 'casa' y la del resto de líderes políticos del Congreso Nacional Africano durante 18 largos años de sufrimiento, aislamiento, valor y lucha contra el apartheid, un fenómeno de segregación racial impuesto y dirigido por la raza blanca, basado en la discriminación política, económica y social de las distintas etnias que conviven en Sudáfrica. El viaje en barco hasta la isla me ha permitido ver Ciudad del Cabo desde una perspectiva que hasta el momento solo había visto en fotografías, con unas increibles vistas de Table Mountain, Lyon's Head, Green Point, Sea Point y el resto de la costa de la capital de la Provincia Occidental del Cabo. Una vez hemos llegado a Robben Island, un autobús nos ha conducido en un tour alrededor de la isla encabezados por un guía de esos que, como suelo decir yo en algunos casos, utilizaba la 'técnica disney' para ir explicando cada una de las anécdotas de la isla con la habilidad de ir introduciendo a cada uno de los visitantes según
su nacionalidad en sus diferentes historias. Creo que una cosa igual solo la he visto en mi vida en una obra de Moncho Borrajo, capaz de hacer un show distinto en función de la gente que va a sus espectáculos.Cuando hemos terminado el tour en autobus, un expresidiario político nos ha llevado en una visita guiada a pie por las instalaciones que en su día ocuparon Mandela y el resto de sus colegas, concretamente la sección B, destinada a los líderes de las d
iferentes organizaciones políticas. Una vez más, la realidad ha ido más allá de la imaginación, y si uno se puede hacer una idea a través de libros o películas del lugar en el que durante tantos años Mandela y el resto de presos políticos fueron sometidos a trabajos forzosos bajo unas miserables condiciones de vida, estar en el lugar escuchando la historia de boca una persona que estuvo encerrada siete años en la isla, es algo que deja la piel de gallina.Cuatro horas y media después de salir del Nelson Mandela Bay hemos llegado de nuevo al muelle de Waterfront con una nueva e inolvidable experiencia más que recordar en este viaje.
The journey's never long when freedom's the destination
Lunes, 22 Noviembre 2010