Al igual que sin saberlo ni esperarlo la primera vez que se intenta, el boomerang vuelve al punto desde el que ha sido lanzado, de la misma manera he regresado yo a Australia, sin saberlo ni esperarmelo.
Hace ya casi dos años que estuve en el país de los canguros, los koalas y los animales más peligrosos y mortíferos del mundo, un par de semanas que me dejaron una bonita huella en el recuerdo. Por tanto, a no ser que algo muy extraordinario se me pasara por la cabeza, estaba seguro que no iba a volver a pisar esta tierra, pues para llegar hasta aquí se necesita una buena inversión de tiempo y dinero, una inversión que, salvo algo especial, estaría destinada a visitar los muchos países que todavía tengo ganas de conocer... Sin embargo, hace aproximadamente un año, mi amigo Barrei, inconscientemente por su parte, me prestó un libro que me haría idear un superproyecto deportivo que me va a hacer viajar por los siete continentes del mundo...
Si todo va bien, dentro de una semana tendré la maratón de Oceanía en el bolsillo. Ahora bien, antes de recorrer las calles de Sydney con el equipaje que me he diseñado para la ocasión, voy a pasar unos días en Melbourne para conocer de cerca la capital australiana del deporte...
Sábado, 7 de Septiembre de 2012