Cracovia, escenario de la Lista de Schindler

...ocho horas y media después del final de la anterior entrada llegaba a Dworzec Główny, la estación central de Cracovia. Eran las 6:30h de la mañana del primero de los tres días que me esperaban por delante en la antigua capital de Polonia.

Cuando llegué al albergue era todavía demasiado temprano para el check in, pero la recepcionista tuvo el detalle de dejarme entrar dos horas antes de lo que debía. Después de organizar mis cosas en la habitación y de una buena ducha, ya casi se había hecho la hora de encontrarme con Kasia, la guía con la que iba a recorrer la ciudad en un paseo histórico que me tendría todo el día ocupado.

¿Prefieres que empecemos por la parte triste o la bonita? Así comenzaba mi peculiar tour, peculiar porque yo era la única persona para una única guía, y porque era la primera vez que tanto yo como ella hacíamos algo parecido. Escogí empezar por la parte bonita, la 'Colina de Wawel', a orillas del río Vístula (Rzeka Wisła), coronada por el Castillo Real, centro monárquico de Polonia durante siglos, y la Basílica de la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao, en cuyo interior se encuentran las tumbas del rey fundador de la capilla que lleva su nombre (Segismundo I), así como de otros monarcas y polacos célebres.

La parada en un típico restaurante casero que Kasia conocía nos permitió a los dos reponer fuerzas y recuperar algo de la fría temperatura que estaba azotando en el exterior, y a mi seguir conociendo otra parte de la cultura polaca, esta vez a través de mis papilas gustativas. El tour lo retomamos en la parte más triste de la historia de la ciudad, la que yo más ganas tenía de conocer. Tuve la oportunidad de estar en la planta de utensilios de cocina (Deutsche Emailwaren-Fabrik) que Oskar Schindler utilizó para dar trabajo y con ello salvar a unos 1200 judíos del holocausto; recorrimos el distrito de Podgórze, donde en 1941 la población judía de la ciudad (unas 60.000 personas) fue aislada al guetto que los nazis crearon en este barrio situado en la orilla opuesta del Vístula; y terminamos nuestra visita en el núcleo medieval de Kazimierz, donde desde su fundación por parte de Casimiro el Grande en el siglo XIV hasta la invasión nazi sirvió como lugar de concentración de gran parte de la población judía de Polonia, y donde en 1993 fueron rodadas buena parte de las escenas de la oscarizada película de Steven Spielberg. 'La lista de Schindler' yo la he visto varias veces, pero no creo que alguna vez me pueda llegar a acostumbrar a unas escenas tan terribles; fue esta película la que me llevó a conocer a fondo la historia de la Segunda Guerra Mundial hará ya unos tres años, y podría decir que fue la que puso el primero de los ingredientes que me llevaron a embarcarme en este viaje inolvidable.

El día estaba cargado de emociones por mi parte, por estar recorriendo en persona algunos de los escenarios en los que transcurrieron algunos de los acontecimientos más tristemente impactantes de la historia reciente, y por parte de la guía, al revivir algunas de las historias que su abuelo le contó en vida durante sus años en Saschenhausen, a donde fue a parar como político polaco y de donde logró salir primero gracias a su conocimiento del alemán y luego, cuando las tropas soviéticas ya casi estaban llegando a Berlín, sobreviviendo a las llamadas 'marchas de la muerte' desde el campo de concentración hacia el Báltico. No hay palabras para describir el instante lleno de emociones que vivimos los dos.

Si ayer fue un día de emociones fuertes, esta mañana no iba a quedarse corta. Muy temprano me despertaba para coger el autobús que la empresa 'Cracow City Tours' prepara cada martes, jueves y sábado para ir hasta Oświęcim, a 64 km de Cracovia, para recorrer, en una visita guiada en español, los rincones de los campos de concentración de Auchwitz y Birkenau. Tenía muy presente en mi mente ambos campos, con la utópica frase nazi 'arbeit macht frei' a la entrada de Austwitz I, y con las vías de tren que conducían a Austwitz II (Birkenau), pero como se puede imaginar, por muy empático que uno sea desde el sillón de su casa, son muy distintas las sensaciones cuando uno se encuentra en el lugar donde de verdad ocurrió todo.


Despues de la visita a los dos campos, a nuestro regreso a Cracovia, la tarde he decidido emplearla buscando algunos souvenirs en la 'Plaza del Mercado' (Rynek Główny), la plaza más grande de Europa con 200 metros de lado, y a vivir una fuerte experiencia religiosa en Kościół św. Franciszka z Asyżu, iglesia de San Francisco de Asís, donde Karol Józef Wojtyła (Juan Pablo II) acostumbraba a rezar en su época de estudiante de teología, y donde hoy, escuchando la eucarstía en polaco al lado del sitio que solía ocupar, he llegado a sentir su presencia tan cerca que me parecía que lo tenía justo ahí.

En Cracovia he vivido los días de emociones más fuertes en lo que llevo de viaje, emociones de todo tipo, tanto tristes como alegres. No se si tendré la oportunidad de volver alguna otra vez, pero si lo hiciera, sería con mi madre, porque se que para ella este sería un viaje muy especial.

Martes, 6 Abril 2010