Después de una estancia de un mes en Berlin y un viaje alrededor de seis países del centro de Europa, de recorrer cerca de 5.000 kilómetros repartidos entre 3 aviones y 13 trenes, y con unos cuantos cientos de euros menos en la cuenta, cuarenta días después, llego de nuevo a casa.
La experiencia ha sido increible, las vivencias durante todo este tiempo inolvidables. Cada ciudad me ha dado una cosa distinta: la historia de Berlin, la magia de Praga, los escenarios de la Lista de Schindler en Cracovia, el calor de la gente de Bratislava, el sabor de la Edelweiss austriaca, la compañía de Sinja en Tubingen, y el reencuentro con mis amigos Justin y Tiziano en Milan, respectivamente, al principio y al final de mi particular cuarentena.

Este viaje por Europa me ha permitido ponerme a prueba con sensaciones muy positivas de cara a mi soñada vuelta al mundo. Si ya hace tiempo tenía claro que quería vivir la mayor de las aventuras que se me han ocurrido hasta el momento, hoy, además, puedo decir que cuento con un poco más de experiencia para el día que decida emprender este sueño.
Si supiéramos de antemano todo lo que nos vamos a encontrar, la aventura dejaría de ser una aventura. Es precisamente la incertidumbre de no saber lo que te vas a encontrar lo que hace de un viaje una aventura fascinante.
Miercoles, 14 Abril 2010
Ánimo Rafa!!! si pasas por Costa Rica, tráete alguna para el equipo!!!! ya sabes de lo q hablo... yo voy preparando los contratos...