Ya estoy en 'kiwilandia', y no porque Nueva Zelanda sea el país de la fruta del kiwi, sino por ser el hogar de su ave más representativa (que lleva este mismo nombre) y que es también el símbolo de esta nación.
Tres horas de vuelo separan Sydney de Queenstown, la primera de las múltiples paradas que tengo pensado hacer en este país, ya que la idea es recorrer buena parte de su geografía por carretera y mar desde el sur de la isla sur hasta el norte de la isla norte. Nueva Zelanda no tiene demasiada vida urbana interesante, pero sí mucha naturaleza, cultura y tradición maori, que puede encontrarse practicamente allá por donde vas.
Queenstown es conocida como la capital de la aventura, donde, entre otras atracciones, se puede practicar: rafting, paragliding, kayaking, sailing, skydiving, y como no, bungee jumping, que es, con el respeto del rugby y la vela, el deporte nacion
al. Yo no estaba interesado en ninguna de estas actividades, primero porque aquí apenas iba a estar medio día, y sobretodo, porque prefería invertir el dinero en otras cosas más interesantes desde mi punto de vista, como por ejemplo la excursión de día completo que tenía reservada para hoy en el glaciar Franz Josef, el más importante de los glaciares neozelandeses, junto con el vecino Fox Glacier.
Para llegar hasta aqui, ayer recorrí en autobús, bajo una intensa lluvia que hacía preveer lo peor para la excursión, los casi 400 kilómetros que separan Queenstown de Franz Josef. El viaje fue largo, con un total de seis horas y media, largo pero espectacular, pues Nueva Zelanda es toda ella un paraíso natural; fue en estos parajes por donde nos estábamos moviendo donde fueron rodadas buena parte de las escenas de la trilogía del Señor de los Anillos.
Parece que viajo solo, pero en realidad no es así, porque estoy siempre junto a una leal compañera que muy a mi favor no quiere separarse de mi ni un momento: hablo de la tremenda suerte que me persigue en cada nueva aventura que emprendo, pues siempre tiene cosas buenas reservadas para mi, aunque a veces piense lo contrario. Por ejemplo, si ayer creía
que la de hoy iba a ser una excursión pasada por agua, el destino ha vuelto ser bueno conmigo y me ha regalado una espléndida jormada que me ha permitido disfrutar como un niño sobre el frío glaciar. He tenido también vista para colarme desde primera hora de la mañana en el grupo de cabeza del trekking, que a la postre ha sido por el que más sitios ha ido, el que más cosas ha visto y el que más arriba ha subido con mucha diferencia respecto al resto de grupos.
Con la satisfacción de ver cumplido un sueño más, mañana continúa esta aventura itinerante hacia el norte de la isla sur.
Tres horas de vuelo separan Sydney de Queenstown, la primera de las múltiples paradas que tengo pensado hacer en este país, ya que la idea es recorrer buena parte de su geografía por carretera y mar desde el sur de la isla sur hasta el norte de la isla norte. Nueva Zelanda no tiene demasiada vida urbana interesante, pero sí mucha naturaleza, cultura y tradición maori, que puede encontrarse practicamente allá por donde vas.
Queenstown es conocida como la capital de la aventura, donde, entre otras atracciones, se puede practicar: rafting, paragliding, kayaking, sailing, skydiving, y como no, bungee jumping, que es, con el respeto del rugby y la vela, el deporte nacion
al. Yo no estaba interesado en ninguna de estas actividades, primero porque aquí apenas iba a estar medio día, y sobretodo, porque prefería invertir el dinero en otras cosas más interesantes desde mi punto de vista, como por ejemplo la excursión de día completo que tenía reservada para hoy en el glaciar Franz Josef, el más importante de los glaciares neozelandeses, junto con el vecino Fox Glacier.Para llegar hasta aqui, ayer recorrí en autobús, bajo una intensa lluvia que hacía preveer lo peor para la excursión, los casi 400 kilómetros que separan Queenstown de Franz Josef. El viaje fue largo, con un total de seis horas y media, largo pero espectacular, pues Nueva Zelanda es toda ella un paraíso natural; fue en estos parajes por donde nos estábamos moviendo donde fueron rodadas buena parte de las escenas de la trilogía del Señor de los Anillos.
Parece que viajo solo, pero en realidad no es así, porque estoy siempre junto a una leal compañera que muy a mi favor no quiere separarse de mi ni un momento: hablo de la tremenda suerte que me persigue en cada nueva aventura que emprendo, pues siempre tiene cosas buenas reservadas para mi, aunque a veces piense lo contrario. Por ejemplo, si ayer creía
que la de hoy iba a ser una excursión pasada por agua, el destino ha vuelto ser bueno conmigo y me ha regalado una espléndida jormada que me ha permitido disfrutar como un niño sobre el frío glaciar. He tenido también vista para colarme desde primera hora de la mañana en el grupo de cabeza del trekking, que a la postre ha sido por el que más sitios ha ido, el que más cosas ha visto y el que más arriba ha subido con mucha diferencia respecto al resto de grupos.Con la satisfacción de ver cumplido un sueño más, mañana continúa esta aventura itinerante hacia el norte de la isla sur.
Martes, 14 Diciembre 2010

Que bueno leerte así feliz y entusiasta de tus aventuras y viajes, parece participar de alguna forma contigo. Pues, que sigues pasándolo muy bien, y sacas muchas fotos a la Contea y la Tierra de Medio (no se si es la traducción correcta en castellano, in italiano es Terra di Mezzo). Un abrazo, Chiara.
només conençar a llegir kiwilandia he pensat: perqué hi ha molts kiwis??? jajajaja...menos mal que m´ho has aclarat!!!
Continua passant-ho taaan, taaan beee!!!!!!