Ka Pīrangi koe ki te kanikani tahi tāua?

Rotorua ha sido mi destino estrella de la isla norte, la ciudad en la que he entrado de forma directa en el mundo de la cultura y tradiciones maorís, gracias sobretodo a la visita de día completo que tenía reservada al valle termal natural de Te Whakarewarewa, antiguo hogar de la tribu Arewa, en donde se pueden encontrar algunos de los elementos más característicos de este país: la actividad geotérmica, con algunos de los géisers más importantes del planeta, entre los que destaca Pohutu, que erupta un promedio de una o dos veces por hora durante unos quince minutos y que puede alcanzar hasta 30 metros de altura; Nga Manu Ahurei (casa de los kiwis), donde he tenido la oportunidad de ver por primera vez este singular ave que actualmente está en peligro de extinción y cuyas plumas eran utilizadas antiguamente como símbolo de poder en la confección de capas para los jefes tribales; la laguna Ngararatuatara, la cocina natural del valle en la que el agua que hierve a una temperatura de unos 95ºC es utilizada para cocinar verduras al estilo 'hangi'... Además, también hemos visitado Te Wananga Whakairo (la escuela de escultura maorí) y Te Rito (la escuela textil), de reconocida fama en el país por la belleza de sus obras, donde el arte pasa de las manos de los maestros a las de los jóvenes aprendices.

La jornada estaba siendo increible, pero no terminaba aquí, pues me había hecho con la más completa de todas las visitas: Te Pô Combo. Cuando a las 18:00h cerraban el valle para la visita diaria, entonces comenzaba Mai Ora (la experiencia nocturna) para quienes habíamos comprado la entrada combinada, primero con el tradicional Pôwhiri (ceremonia de bienvenida), tras lo cual continuaba la velada con un fantástico espectáculo en la casa de reuniones (Te Aronui a Rua), donde hemos podido disfrutar de algunas canciones y bailes típicos maorís, como el tititorea, poi dance, y, como no, el haka 'ka mate', el conocido baile guerrero que es representado como expresión de la pasión, el vigor y la identidad de la raza maorí por la selección nacional de rugby (All Blacks) antes de cada partido.

Hace unos días estaba en los glaciares y en Punakaiki, hoy en uno de los géisers más importantes del país, de modo que puedo decir que, en cuanto a fuerzas de la naturaleza, me llevo en el recuerdo un poco de cada una de las más representativas del país, ya que he visto con mis propios ojos algunos de los lugares que se han formado como resultado de volcanes, terremotos y glaciacionees. La experiencia en Rotorua ha sido increible, pues he tenido la oportunidad de conocer en primera persona algunas de las artes, leyendas, anécdotas y costumbres más características del pueblo maorí, gracias a lo cual, ya no me resultan tan extraños nombres como: paunamu, Kupe, Aotearoa...


Con una gran satisfacción en el cuerpo y el estomago lleno después de una espectacular cena en Te Puia que combinaba tradicionales y contemporáneos platos maorís, voy a descansar, pues mañana el despertador vuelve a sonar temprano para llegar a la última de mis paradas en Nueva Zelanda: Auckland.
Sábado, 18 Diciembre 2010